E-waste: No es peligrosa, “es especial”

¿Se imaginan todos los contaminantes viajando por la atmósfera de manera sigilosa? ¿No? Pues he ahí el meollo del asunto.

Comprar, tirar y volver a comprar, el precepto del siglo XXI. En nuestra carrera por obtener el último avance tecnológico desechamos 300 mil toneladas anuales de electrónicos. Cegados por la musa tecnológica, aplastamos nuestros últimos recursos naturales ahorcándonos lentamente en nuestra propia casa, la Tierra.

¿Alguna vez te has puesto a pensar de qué elementos está conformado tu glorioso celular? ¿No? Bueno, pues únicamente tiene un par de toxinas como el plomo, el cual puede causar daños a los aparatos reproductivos, la sangre y el sistema nervioso. También tiene mercurio, un solo celular puede contener hasta dos gramos de mercurio. Lo grave de esto radica en que la exposición a este metal puede dañar el cerebro y los riñones. El arsénico tampoco se queda atrás. Si los niveles bajos de exposición de éste tienen consecuencias negativas para la piel, el hígado, el sistema nervioso y respiratorio, ¿qué no pasará con altas dosis? El cadmio también se utiliza en la batería de los celulares y se asocia con déficits en la cognición, el aprendizaje, el comportamiento y las habilidades neuromotoras en los niños. También se ha relacionado con daño renal.

Otro actor que tenemos es el cloro, un componente de los plásticos utilizados en los teléfonos celulares, específicamente cloruro de polivinilo (PVC). El PVC representa alrededor del 30% de la telefonía celular. La incorrecta exposición al cloro provoca daños en los tejidos y la destrucción de la estructura celular. Del mismo modo, tenemos al bromo, un componente cuyos efectos pueden ser desde disfunciones del sistema nervioso hasta alteraciones del material genético. Los estudios han demostrado que el bromo contribuye a la alteración en el equilibrio de la hormona de la tiroides, daño cerebral y cáncer.

ewaste_tecnologia_ambiente

Ahora, tomemos esto en cuenta a escala global. Todos los residuos electrónicos, computadoras, teléfonos celulares y televisores, sumaron un total de 5.5 millones de toneladas en el 2010, y se pronostica que lleguen a 9.8 millones de toneladas en este año. ¿Se imaginan todos los contaminantes viajando por la atmósfera de manera sigilosa? He ahí, el meollo del asunto. Las exposiciones que podemos tener cotidianamente a sustancias nocivas y cancerígenas son considerables. Barcos exportando esta basura electrónica a partes de África o Asia potencializan la contaminación atmosférica.

Pero ¿por qué las cifras ascienden tan rápido? Volviendo al inicio de este breve relato, todo está programado para fallar y volver a ser consumido. Tras las medidas que se tomaron a partir de la crisis económica de 1929, trabajos como el de Bernard London, titulado Terminar con la depresión mediante la obsolescencia programada, y acciones como dejar de producir medias que no se rompieran, por ejemplo, conformaron la creación del consumidor insatisfecho que conocemos hoy en día: el consumidor que busca la felicidad en las cosas nuevas; en lo más reciente, en algo que estrenar. Es controversial saber que somos parte de esta manipulación psicológica maestra.

¿Pero qué se puede hacer? ¿Son reciclables estos desechos electrónicos? Sí, aunque actualmente sólo se recicla el 30%, si no es que menos. En nuestro país, el marco legal no contempla una ley específica para la gestión de residuos electrónicos, pero sí cuenta con un mecanismo que tienen que implementar los grandes generadores privados y domiciliarios. Dicho mecanismo consiste en elaborar un plan de gestión de residuos en donde se prevenga su generación y reducción en la fuente, así como minimizar la cantidad y peligrosidad de los mismos. Del mismo modo, la basura electrónica no se considera como “residuo peligroso”, como es debido, sino que se le denomina como residuo “de manejo especial”. Esto puede implicar una mala disposición de los desechos al dejarlos expuestos en el medio ambiente, lo cual es peligroso para la salud.

Por otra parte, el mercado del reciclaje en México está compuesto principalmente de pequeñas y medianas empresas dedicadas exclusivamente a la recuperación y valorización de materiales a partir de programas de acopio. Los chatarreros o pepenadores juegan un papel importante en este mercado, pues se encargan de la recuperación de componentes valiosos, como cables y tarjetas de circuitos impresas.

Siempre he creído que todo radica en ser parte de la solución y no del problema. Alternativas, las hay. Por ejemplo, el 30 de enero del año pasado tuvo lugar el Reciclatón en la UAM Xochimilco, evento donde se llevaron los desechos electrónicos para su posterior reciclaje. No será el único a lo largo del año, por lo que recomiendo estar pendiente de los próximos.

Por: Fátima Cardiel

Imágenes: Flickr