Reconstruyendo el lenguaje, el sexismo lingüístico

El lenguaje es pieza fundamental para la perspectiva de género; éste colabora en la construcción del pensamiento de la sociedad, sin embargo, es necesario que se realice una reconstrucción lingüística que represente equitativamente a las mujeres y hombres evitando el sexismo lingüístico.

Leí un artículo en el que la RAE (Real Academia Española) defendía el uso del género masculino en el caso de citarse en grupos a hombres y mujeres, ante lo cual desató, desde mi perspectiva, un retroceso respecto a lo que se ha trabajado estos años en defensa del uso no sexista del lenguaje. Al hablar del lenguaje me es inevitable recordar lo que Simone de Beauvoir comenta respecto al tema: sé que la lengua corriente está llena de trampas; pretende ser universal, pero lleva, sin embargo, las marcas machistas que lo han elaborado; refleja sus valores, sus pretensiones, sus prejuicios.

En dicho artículo, resaltaban que hablar en masculino era considerado grupalmente neutro, por lo tanto no era necesario especificar “todos y todas”, “nosotros y nosotras”; cuando en realidad al generalizar de esta forma, estamos excluyendo a las mujeres. Recordemos que el masculino es masculino y no neutro, por ello es necesario aclarar ¿qué es neutro? Según la propia RAE, el neutro se utiliza para cosas y situaciones, clasificadas como no masculinas ni femeninas.

Las palabras construyen y estas no pueden significar algo contrario a lo que están diciendo: se pueden encontrar palabras que engloben a la mujer y al hombre como las palabras “humanidad” y “juventud”; sin embargo, la palabra “hombre” no podría englobar y representar a la mujer en ningún. Para visibilizar a la mujer, es necesario que se le nombre, que se demuestre su existencia.

Discriminar a través del lenguaje es otro tipo de violencia de género no sólo porque invisibiliza a las mujeres mediante su estructura gramatical, sino también porque utilizando el lenguaje y las palabras para infravalorizarlas y denigrándolas y evitando la equidad. Partamos del significado de la palabra “hombre” y “mujer”: al hombre no se le define respecto a su relación con la mujer, sino como un individuo de la especie humana, mientras que por otro lado, a la mujer se le define por su relación con el hombre, siendo ella la casada o la que está en edad madura. Así mismo, existen elementos donde se resalta la intencionalidad por remarcar lo negativo del sexo femenino en el lenguaje construido para sobrevalor al sexo masculino:

Hombre público: “el que interviene públicamente en negocios políticos”

Mujer pública: “ramera”

Gobernante: “persona que gobierna un país”

Gobernanta: “ama de llaves”

Mundano: “frívolo, fútil, elegante, cosmopolita, conocedor, experimentado”

Mundana: “meretriz, prostituta, puta, ramera”

Así podríamos seguir encontrando que las mismas palabras tienen diferente significado, dependiendo de si es masculino o femenino: verdulero y verdulera, cortesano y cortesana, dama y caballero. El lenguaje está construido en una estrecha relación con nuestro pensamiento y la forma en que se ha moldeado la sociedad. Por medio del lenguaje, se nombra e interpreta la realidad en la que vivimos. Recordemos que las palabras y la comunicación son el reflejo de como va evolucionando la sociedad, depende de nosotros el reconstruir el lenguaje, para ser partícipes de un lenguaje no sexista.

Por Francisco Lermo

Fotos: 20min.es