Picnic en Hanging Rock, una novela intrigante

La mañana del 14 de febrero de 1900 unas veinte alumnas del Colegio Appleyard para señoritas y dos de sus profesoras —la de matemáticas, seria y amargada, y la encantadora profesora de francés— salieron para hacer un picnic en Hanging Rock, una formación rocosa ubicada a unos kilómetros del colegio. Las instrucciones eran claras: podrían salir de paseo aquel día de verano y regresar antes de las 8 de la noche, para cenar. Al día siguiente, su tarea consistiría en escribir una composición sobre Hanging Rock y sus características.

Eran más de las 10 cuando el coche en el que viajaban las alumnas regresó al colegio. Lo que por la mañana fuera un grupo de entusiasmadas jovencitas se había convertido en gritos y llantos, pues tres de las alumnas, las mayores, y una profesora desaparecieron sin dejar huella después del almuerzo.

Unos días después, encontraron a una de las alumnas, débil pero sorprendentemente viva y sin recuerdos de lo ocurrido. Las otras jamás regresaron.

¿Qué ocurrió en Hanging Rock? ¿Las jóvenes Miranda, Marion e Irene, fueron víctimas de un accidente, de un asesinato o de algo sobrenatural? ¿Y qué pasó con Greta McCraw, la profesora de matemáticas que se extravió sin que nadie se percatara de ello? Son muchas las preguntas que acosan a los personajes de la novela, en la cual no tarda en quedar claro que lo ocurrido en la Roca fue sólo el comienzo de una serie de eventos desafortunados.

Picnic en Hanging Rock, escrito por Joan Lindsay (1896-1984), se publicó en 1967. El libro, narrado a manera de crónica en la que se incluyen las declaraciones de algunos testigos, relata lo que ocurrió antes y después de la desaparición de las jóvenes y su profesora. Con una prosa elegante y amena, Picnic en Hanging Rock tiene un poco de novela costumbrista al retratar la Australia colonial de 1900 y puede, en cierto momento, confundirse con una historia de horror. La autora tuvo una manera muy particular para provocar escalofríos en su lector, pues si bien el objetivo de la novela no es precisamente provocar miedo, sí evoca esa sensación o por lo menos, algo muy cercano a ella.

¿Verdad o mentira?

Entre la incertidumbre y la constante expectativa, pues mientras avanza la historia es imposible no formular teorías, el texto logra crear una atmósfera misteriosa que no tarda en envolver al lector. El final, abierto y no menos terrible que el contenido del libro, da paso a distintas interpretaciones que jamás fueron desmentidas por la autora. ¿Es cierto lo que Lindsay relata en su obra? Algunas fuentes aseguran que no, otros, a pesar de que han pasado casi 50 años desde su publicación, creen que sí. La autora, por su parte, jamás aclaró la situación, lo que dio pie a un verdadero mito alrededor de su obra. Quizá dependerá del lector decidir qué le conviene creer.

La novela es considerada uno de los clásicos de la literatura australiana. Además, existe una adaptación al cine hecha por Peter Weir en 1975, que contribuyó a acrecentar el mito alrededor de la historia.

Por: Cintia Jiménez