Caleidoscopio: La poesía como trinchera de la discapacidad

La poesía se trata de un camino hacia la liberación– Ekiwah Adler

Muchos nos hemos interesado en la poesía y le hemos exigido lo más exquisito. No obstante, la resistencia puede venir de cualquier lugar. Puede incluso ser un pequeño acto, y por ello, lo más grandioso.

La discapacidad, aún hoy en el siglo XXI, sigue siendo un obstáculo enorme para los individuos que la poseen. Por esta razón, algunos se han acercado a la literatura. Sin embargo, a pesar de todo lo que el arte proporciona a personas con discapacidad, no existe suficiente apoyo e inclusión.

Para un escritor es vital el poder leer, nutrirse de otros imaginarios. No obstante, los libros son poco accesibles para aquellos con ceguera, que han sufrido algún tipo de parálisis cerebral o que no pueden sostener un libro con sus manos.

Con todo esto existen escritores con “discapacidad”, a quienes la difícil accesibilidad a la lectura no los ha detenido. Con sus versos, rompen los prejuicios del lector que cree que escriben sólo como terapia, y que no admite que pueda significar su propia forma de comunicarse, de vivir.

En este sentido, la literatura es una militancia ejercida por cualquier persona para: escapar, crear o reafirmar el mundo en el que vivimos. Así, también lo es para las personas con discapacidad, por supuesto. Es la resistencia de las voces que se niegan a ser absorbidas. Voces que quieren ser escuchadas. Voces que como muchos de nosotros tienen miedo, tienen preguntas que nadie contesta y han encontrado en la poesía la manera de autodescubrirse, de descubrir al mundo, de mirar a través de un caleidoscopio.

Viene a mi mente el nombre de un poeta con discapacidad, que ya ha adquirido reconocimiento: Ekiwah Adler.

Él es un morelense que, a pesar de la parálisis y el mundo –aparentemente en su contra– logra acercarse a la poesía, la escucha y hace escuchar la suya. A través de ella se comunica: descubre las piernas, y sobre todo, las alas que un verso otorga.

No sólo logra que los demás escuchen el valor, el miedo, la felicidad que le supone vivir, sino que también logra enseñar y motivar a otros a hacer lo mismo, a encontrar esa voz, a mostrárla a los que están del otro lado.

Ekiwah impartió un taller de poesía a jóvenes con parálisis cerebral en el Centro Con Nosotros A. C., de Jiutepec, Morelos, y a raíz de esto, publica una antología con sus alumnos llamada Acto de presencia, donde estos poetas muestran los versos que los anclan a la vida, que los hace caminar.

Ekiwah Adler Belendez

Natalia Correa, es el nombre de otra poeta, nacida en la Ciudad de México, aunque morelense desde hace muchos años. Quién –igualmente con parálisis cerebral– ha encontrado en el susurro de la poesía una forma de vivir. No sólo se ha dedicado a la poesía, también forma parte del colectivo Poemantas por la paz y del Instituto Morelense de Radio y Televisión, donde ha colaborado con la elaboración de una serie radiofónica sobre el trabajo de Ekiwah y la antología Acto de presencia. Esta serie se llama Acto de presencia, jóvenes poetas con alas y muestra a los poetas participantes de la antología conversando sobre sus poemas y sus vidas, permite el acercamiento a esas voces que denuncian la discriminación, lo que es ser diferente y vivir como alguien diferente.

Llego al salón,

hago mi entrada frente a esos otros.

Respiro,

inhalo y exhalo.

Todos me miran,

me observan raro.

Con estos bastones me acerco.

Respiro,

inhalo y exhalo.

Es cierto, soy diferente,

pero no tanto.

Estoy aquí.

Hago acto de presencia,

frente a ti,

frente a usted,

frente a mi familia.

Frente a todos.

Sentado frente a los diferentes,

frente a esos otros,

que tal vez por miedo

no se acercan.

En estos momentos me gusta

pensar en Walt Whitman:

Todo lo mío es tuyo

No hay átomo mío que no te pertenezca.1

Estos autores nos muestran la forma en que encaran a los otros, en que se apropian del mundo y de las letras: así es como hacen su acto de presencia.

Este acto es la resistencia de lo que parece no tener voz –y sin embargo la tiene– de aquellos que se han armado de valor y se han puesto de pie. Nosotros somos absorbidos por esos versos que sin darnos cuenta nos dejan algo, nos siembran –quizás– la curiosidad de saber cómo es el mundo desde el otro lado del caleidoscopio.


1 Fragmento tomado de la serie: Acto de presencia, jóvenes con alas. Capítulo: Los diferentes.

Diana Higuera

UNAM

Estudios Latinoamericanos/ 6° semestre

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