Cuadro “Kandinsky” o geometría Klee

A veces me encuentro con personas que antes conocía, habíamos reído y bebido sintiendo que todo se justificaba en ese instante. Ahora somos extraños los unos de los otros, para ellos sigo jugando con apariencia de importante ¿Se podría decir lo mismo de ellos con apariencia de interesante?

Por las mañanas me gusta tomar té y comer avena, supongo que en los hábitos la virtud aparece . Y con todo sigo sin caminar por debajo de una escalera, quién sabe si por hábito o mal gusto. ¿Pensará en ello el pintor que se encuentra a metro y medio de la posibilidad de descalabrarse?

Me gusta suponer que más bien en la superficie blanca está realizando un cuadro posmoderno que tiene la virtud de poder, en su elasticidad encontrarse en un museo o en la fachada de una tienda de abarrotes.

Pero seamos serios, a metro y medio se tiene la valentía suficiente para plasmar Mirós, Klimt o geometría Klee. El error está en la brocha o quizá en la perspectiva, pues si en éste instante me alejo -supongamos unos veinte metros- puedo asegurar sin temor a equivocarme que puedo observar de manera privilegiada y gratuita una pequeña pincelada de Kandinsky. Seguro éste disfrutaría el pensamiento de encontrar  una pequeña porción de su obra en la brocha de nuestro pintor.

Por Silvano Vitar Abraham