¿Qué tan difícil es hacer cine independiente?

En este marco, dónde gran parte – tal vez lo mejor– del cine nacional es “invisible” ¿Qué lugar ocupan quienes inician en este arte?

Paul Leduc, el director mexicano reconocido en los pasados premios Ariel por su trayectoria dentro del séptimo arte, pronunció un discurso en el que evidenció la falta de oportunidades con la que diariamente tienen que lidiar tanto los realizadores y como las productoras nacionales, en medio de una competencia terriblemente desigual con el cine comercial extranjero y la –cada vez menor- falta de apoyos proporcionados por la Secretaría de Cultura y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).

En este marco, dónde gran parte –y tal vez lo mejor- del cine nacional es “invisible” ¿qué lugar ocupan quienes inician en este arte? We´re Magazine habló con dos cineastas recién egresados de la Escuela de Bellas Artes de Italia y el Instituto Ruso Mexicano de Cine para preguntarles qué tan difícil es llevar a cabo una producción independiente.

Ambos -Elisa y Mario- trabajaron recientemente en un cortometraje y tienen pensado, más adelante, hacer una película. Cuentan que se conocieron coincidiendo en sus respectivos trabajos. Mario hasta hace poco se desempeñó en una productora ubicada en el centro de la Ciudad de México, mientras que Elisa llegó a la capital luego de que su trabajo como editora audiovisual en España y en su natal Italia no rindió los frutos que esperaba.

Si dejaron algo claro es que tanto en México como en Europa vivir del cine es bastante difícil. Elisa egresó de Bellas Artes en el tiempo en que tanto la crisis del 2008 como el gobierno de Silvio Berlllusconi mellaban el porvenir de millones de personas mientras que el panorama de Mario, como el de casi todos los jóvenes mexicanos, no era más positivo.

La producción de su cortometraje de quince minutos de duración costó alrededor de $5,000 pesos, fue rodado por completo en el departamento de Elisa con equipo rentado y tomó un mes realizarlo desde la concepción de la idea hasta la última edición. A este trabajo falta sumarle el esfuerzo por darlo a conocer, labor que todavía no han iniciado y que supondría otra buena tanda de tiempo y dinero.

We´re.- ¿Hay más oportunidades en Italia que en México para vivir del arte?

Elisa.- Saliendo de Bellas Artes, la verdad te toca vivir bajo un puente. (En Italia) Quien se metía a la carrera de Bellas Artes ya sabía que no había una salida laboral. Ahí lo que te intentaban meter era diseño gráfico pero no tiene que ver con lo que estudiábamos. Nos decían haz dos años más de carrera y podrás dar clases pero el problema es que pagas un chingo de dinero para eso. En el momento en que yo estudié te intentaban enseñar un montón de cosas sin ningún fundamento. “Tú sólo intenta ser artista y después ya veremos”, decían. No tenían ningún enfoque laboral. Muchos de mis coetáneos trabajan en correos, en bares, ya que, como ven que es difícil hacerse de un lugar, se rinden y buscan otra cosa. Tenemos un presupuesto muy bajo y también muchos profesores ya no tienen ganas de enseñar.

We´re.- ¿Qué obstáculos encuentra alguien para hacer cine?

Mario.- Además de dinero, la apertura de ser recibido en escuelas subsidiadas por el gobierno, como el CUEC por ejemplo. Todos piensan que pueden entrar pero no es así. Necesitas cierto apellido y trabajo previo para entrar a esa escuela y un conocimiento como si diez años de trayectoria no fueran suficientes para poder entrar a este tipo de universidades.

We´re.- ¿Hasta en ese tipo de instituciones tú crees que se necesite mucho dinero para hacer cine?

Mario.- Yo creo que necesitas algo de dinero porque no todo te lo ofrece la escuela. Tú tienes que poner la comida, el transporte –recoger al actor, regresarlo- y los viáticos para los actores. En lo que sí te ayudan este tipo de escuelas es que te pueden prestar el material, las cámaras, las luces o las herramientas. De ahí en fuera cada quien hace la historia que tiene que hacer. Hablar de cine es equivalente a hablar de dinero porque necesitas plata para hacer algo, sea tu producción grande o pequeña. Mientras más gente tengas en un equipo más caro te sale rodar.

#Mario_Elisa

Elisa y Mario

“Al papel y a la pantalla le caben todo”

We´re.- ¿Qué recursos emplearon para que su corto no costara tanto?

Elisa.- Pues, los amigos. Casi nadie en Historias pinches es actor profesional. Nosotros tratamos de hacer una historia que les gustara para que dijeran: “Sí, quiero participar”. Para eso nosotros tratamos de no inventarnos una historia que no saliera de la nada sino algo que esté basado un poco en lo que vivimos y vemos. Al fin y al cabo nosotros elegimos a estos amigos porque ellos se parecían en cierta manera a los personajes. Se vivió esto, lo transformó en una historia y lo cuento porque puede parecerle muy divertido a muchísima más gente.

Mario.- Pues aprovechamos todo lo que podía ofrecernos la tecnología para no recurrir a la “vieja escuela” como cámaras, trabones, y micrófonos que salen carísimos rentarlos. Aquí fue pensar desde la idea original cómo le vamos a hacer para que esto nos pueda salir económico, divertido y que nos permita hacer lo que en verdad queremos hacer. Desde el guión empezamos a descartar muchas cosas; que necesitaban dinero, gente, y apostamos por algo mucho más ligero sin afectar el objetivo principal de la historia, que era hacer reír.

#cine-independiente

We´re:- Fue un mes de trabajo que costó cerca de $5,000 pesos y se resumió en quince minutos. ¿Cómo fue ese mes de trabajo? ¿Qué fue lo más difícil?

Elisa.- Pues, yo me la pasé muy bien [risas]. Hubo momentos de mucho estrés en la grabación pero no porque fuera pesado o cansado sino porque sólo éramos dos (Mario y yo) y teníamos que tener todo bajo control cuando estamos haciendo el trabajo de cinco personas diferentes. Pero yo lo disfrute bastante desde la realización, porque sabíamos que estábamos haciendo lo mejor que podíamos.

Mario.- Creo que la grabación fue lo más difícil. Cuando son muy pocas personas para un trabajo grande ahí te das cuenta que necesitas un asistente o dos asistentes de dirección, un productor, un asistente de producción, que necesitas a alguien que esté en continuidad, por ejemplo. Y si quieres dirigir y estar en la cámara pues está muy difícil y si a esto le sumas que tienes a tu única compañera haciendo sonido pues olvídate de que alguien tenga control de los extras, a qué horas se hará un corte para ir a comer… somos casi dos personas contra veinte y todo es un poco complicado. Y si a esto ves que las cosas se atrasan y se atrasan tienes que modificar un poco como estás grabando. No puedes tener a tanta gente en un ambiente de fiesta y que estén bebiendo hasta las tres de la mañana. Tienes que acabar lo más rápido posible y vamonos. Puedes llegar a hacer las cosas mal y te olvidas de lo que querías hacer. El primer día fue el más caótico para mí.

Elisa.- En realidad mucho influye el presupuesto. Si sólo somos dos personas pero tenemos una semana podemos hacer las cosas con más calma. Pero si no tienes presupuesto casi tienes que terminar todo en un día, pues, a la gente no la estábamos pagando y era muy costoso rentar el equipo.