Por Óscar Colorado Nantes / Oscarenfotos

El artista alemán discute sus ideas sobre la importancia de editar el propio trabajo, el ruido en las redes sociales y cómo aportar una nota distintiva en la foto urbana de hoy

La Nueva York de Garry Winogrand, o de Lee Friedlander. La “Gran Manzana” donde Diane Arbus encontraba a sus freaks. La metrópoli estadounidense más importante donde Joel Meyerowitz colocó su cámara de gran formato en el Ground Zero, en aquel vacío dejado por las Torres Gemelas del World Trade Center. Nueva York resulta familiar aún para quienes nunca han puesto un pie en Times Square o el Central Park. Y esa misma ciudad, o más precisamente su gente, fascinó a un diseñador alemán con marcados acentos tipográficos: Markus Hartel.

#markus_hartel_6 (1)

Nació en Alemania, en el poblado minero de Duisburg. Era 1970, justo cuando algunos de los fotógrafos más importantes del mundo, los ya mencionados Winogrand o Friedlander -y otros como William Klein– merodeaban, cámara telemétrica en mano, los callejos, barriadas y grandes avenidas neoyorkinas.

El pequeño Markus dibujaba barcos: quería ser “arquitecto naval.” Su padre esperaba que el vástago encontrase algún día un trabajo decente en una oficina, quizá como dibujante técnico. Hartel recibió a los 7 años una cámara fotográfica de manos de su abuela: era su inicio como fotógrafo “oficial” en la familia.

Para cuando llegó a la edad universitaria decidió aprender diseño y debía realizar prácticas en algún campo relacionado. Como vivía en un poblado pequeño, lo que encontró fue una imprenta. “Me enamoré instantáneamente: el olor de la tinta, las máquinas, el diseño… ¡Todo entremezclado!” Terminó volviéndose aprendiz de tipógrafo, donde consolidó su formación visual.#markus2

“Los diseñadores nos daban, entonces, guías sobre cómo organizar la tipografía en el espacio en blanco del papel. Una de sus directrices era nunca colocar el texto en el centro. Ahí aprendí la secuencia de Fibonacci y la importancia de la sección áurea.”

El servicio militar obligatorio impuso un paréntesis en el trabajo con la imprenta. Sin embargo en el ejército se incorporó a la sección de impresión topográfica de mapas donde prosigió su formación. “Me la pasé bárbaro” –confiesa.

Cuando regresó de la “mili” decidió independizarse. Montó un pequeño estudio de diseño y trabajó como freelancerpara otras agencias medianas. “Comencé a ganar dinero y decidí invertir en tecnología.” Su pequeña operación escaló rápidamente y pronto empleó a quince personas adicionales.#markus3

Desgraciadamente su éxito se truncó cuando los medios digitales de diseño e impresión comenzaron a dominar. “Simplemente no podía sostener una operación con tanta gente y, en cierta forma, mi éxito fue mi propia maldición.”

Cuando cerró su oficina se dirigió al aeropuerto. Un empleo como diseñador le esperaba en Chicago. Fue un paréntesis breve: Sus conocimientos tecnológicos le ayudaron a escalar rápidamente y muy pronto le ofrecieron un trabajo en una empresa familiar en Nueva York. El nuevo milenio arribó y el joven alemán lo celebró, como Dios manda, en Times Square.markus_hartel_9

Markus compró una réflex digital Canon y comenzó a explorar la ciudad con su cámara. Le fascinaba la gente, sus costumbres y motivaciones. Las escapadas fotográficas durante la hora del almuerzo se fueron extendiendo hasta convertirse en caminatas matutinas y, luego, cacerías nocturnas. “Para mí era una una expresión creativa donde buscaba imágenes que me fueran relevantes. Era un lenguaje que amé desde niño y que siempre se me ha facilitado enormemente.”

Por otra parte, en la fotografía había encontrado un espejo donde también se imbricaban su fascinación por las máquinas y la tecnología, el arte y el diseño.markus_hartel_8

Por aquella época comenzaban los blogs y se montó una página web donde publicó sus fotos. “Fue uno de los primeros blogs fotográficos y pronto la gente comenzó a comentar mi trabajo.”

Pero la afición se elevó rápidamente a un nivel superior. “Comencé a recibir solicitudes de entrevistas, publicaciones en China, Rusia o Italia  solicitaban mi trabajo para publicarlo.” Incluso la legendaria fabricante de cámaras Leica le pidió que armara talleres de fotografía callejera en Nueva York.

"a dogs best friend" original negative is 05-2006-M6

“a dogs best friend” original negative is 05-2006-M6

“Un día publicaron una de mis imágenes como la «foto del día» en la cartelera electrónica, que tenía entonces, Kodak en Times Square. Fue una oportunidad única para que mi trabajo fuera conocido en un espacio público de primer orden.”

Cuando Markus fue publicado en el libro “Street Photography Now” (Howarth-McLaren, Thames & Hudson, 2012), su fotografía se puso en el escaparate con los creadores contemporáneos de fotografía urbana más relevantes en el nuevo milenio.

Como era de esperarse, Hartel pronto decidió que podía plantearse seriamente el vivir de la fotografía. Ahora, con su despacho independiente aprovecha sus conocimientos técnicos en el desarrollo de apps para dispositivos móviles, al tiempo que ofrece talleres personales de fotografía callejera.

“El modelo de Leica con 15 estudiantes no me pareció conveniente para un género como el de la fotografía de calle: Lo que buscas es intervenir y alterar la escena lo menos posible, y eso es imposible con quince personas portando cámaras. Pensé que era necesario crear un modelo de educación fotográfica personal, uno a uno.” Y su propia receta funcionó en todos los sentidos.

Con motivo de la fotoWIK2014, evento fotográfico anual que organiza la Universidad Panamericana en la ciudad de México, Markus realiza una actividad múltiple que incluye una conferencia magistral abierta al público, charlas con alumnos y fotógrafos que inician en la fotografía y una clínica para alumnos de Fotografía Avanzada.

Durante su estancia en la Universidad Panamericana, Hartel nos compartió su historia y sus perspectivas sobre la fotografía de calle. Markus piensa que, ante el panorama de la ínter-conectividad permanente en las redes sociales, es necesario aportar nuevos elementos a la fotografía de calle:

“Hoy cualquier persona puede hacer una fotografía técnicamente competente, sin embargo es solamente eso. Antes si uno se encontraba a cinco personas en la calle con un mismo abrigo les hacía una foto y ya era un mérito. Pero eso ya está visto, y como cualquiera puede hacer una imagen correctamente expuesta, es necesario ir más allá. Hoy hace falta aportar nuevas ideas y elementos a la fotografía de calle. Contar una historia es fundamental. Ya no se trata de hacer una foto magnífica, sino construir cuerpos de obra que operen de forma coherente, donde existan hilos conductores que las hagan trabajar en equipo, como conjunto.”

Hartel es un fotógrafo de calle con una visión muy tradicional y apegado a los cánones clásicos de valoración en el género urbano: “Me gusta la fotografía donde coges desprevenido el momento y encuentras algo que resalta de la cotidianidad. Me parece importante la yuxtaposición, encontrar ecos visuales y temáticos. Pero yo no veo los cánones de la foto urbana como reglas, sino como guías. Y son guías que suelen funcionar bien.”

Dentro de esta visión ortodoxa, el grueso de su obra es en tradicional blanco y negro. Sin embargo Hartel también trabaja en color y resulta francamente excepcional que pueda manejar ambos lenguajes –multi y mono cromático- con igual soltura.markus_hartel_7

“Se debe a mi origen como diseñador y tipógrafo. Aprendí a trabajar con el color. Del mismo modo que es mejor idea no centrar a tu sujeto (tanto en diseño como en fotografía), también es importante comprender la teoría cromática donde los lineamientos sobre colores complementarios, secundarios o terciarios te brinda una base sólida para trabajar. El color se convierte entonces en un elemento de diseño y no en un distractor.”

En 2012 Leica anunció su modelo M Monochrom, una telemétrica digital que captura imágenes en blanco y negro, exclusivamente. La marca aludía a la tradición fotográfica del monocromo tanto en fotoperiodismo como en foto urbana.

“Usé una de estas cámaras para los talleres de Leica y me disgustó mucho. Estoy acostumbrado a trabajar al mismo tiempo en color y blanco y negro. Con esta limitación técnica muchas fotografías donde el color era el momento de excepción simplemente se me iban.” Y es que Hartel encuentra en el color un sentido narrativo: “William S. Burroughs hacía un ejercicio que yo todavía aplico: dejar que un color se convierta en el tema del día y defina la sesión de trabajo. La mente se calibra automáticamente y comienza a ver ese color en particular.”

La tecnología digital ha sido, en tal sentido, una bendición para Hartel. “Nunca me gustó trabajar con dos cámaras, te complica demasiado en la calle. Pero hoy tiro en RAW y luego produzco la imagen final en Lightroom, donde puedo elegir el tratamiento que me parezca más adecuado.”

El color agrega, por supuesto, una nueva capa de rebuscamiento. “A lo largo de los años mis fotos se han vuelto mucho más complejas. Y es que, como fotógrafo, necesitas agregar nuevos elementos, buscar composiciones más creativas, yuxtaposiciones más interesantes, emplear capas visuales e incorporar nuevos elementos a tus fotos. Mis fotos se han hecho complejas porque quiero mostrar la densidad de la ciudad.”

Robert Capa recomendaba “Si quieres una foto poderosa acércate, y si ya te acercaste ¡acércate aún más!” Markus explica que ese es un concepto que mucha gente mal interpreta:

“Si quieres hacer una foto a 30 centímetros del sujeto, eso es una tontería. Creo que lo que realmente quería decir Capa era la importancia de quitar el ruido, los elementos distractores en la imagen. Pienso en la imagen como un todo, pero también puede haber una multitud de elementos que acaben siendo un caos. Hace falta saber quitar lo superfluo pero ofrecer un contexto suficiente. ¿Dónde ocurre la escena? ¿Cómo afecta ese espacio a esa acción en particular? El contexto ofrece una parte crucial en el aspecto narrativo de la fotografía de calle.”

markusii

Para quienes realizan fotografía urbana ofrece tres ideas:

“Primero, dedícale tiempo a la calle. Observa a la gente, lo que hace, por qué lo hace. Busca cosas fuera de lo ordinario y explora. Hoy mantengo  la curiosidad de un niño y eso lo aplico a la calle.

Segundo, en fotografía el proceso de edición es crucial. La selección de las propias fotos es lo más difícil porque todos tenemos que cortar las conexiones emocionales. Suelo usar una técnica de Garry Winogrand: dejar en paz las fotos durante meses antes de verlas. Eso me ayuda a olvidar y romper esas conexiones emocionales y anecdóticas para centrarme en lo que está resuelto visualmente en las fotos. Después de unos meses regreso a mis fotos y comienzo a ver patrones que emergen. Como todos, suelo tener temas que repito obsesivamente. En el proceso de edición, cuando pasan meses e incluso años estas obsesiones y temas cobran sentido.

Tercero, trata de aportar algo con las fotografías, puede ser un tema estético, o simplemente que la gente pueda ver una parte de quién eres a través de tus fotos.”

Ante los retos que depara la permanente conectividad a Internet, la cámara incorporada a los Smart Phones y las redes sociales, Markus Hartel explica:

“Vivimos en un mundo más bien confuso. Los fotógrafos no hacemos ya hojas de contacto y copias de trabajo para mostrarlas a nuestros colegas el fin de semana. Winogrand,Friedlander y quizá Arbus se reunían y comentaban el trabajo. Eso ya no ocurre hoy, y además tienes el dilema de subir tus fotos a Instagram, Facebook, Flicker, Google+ o a todas estas plataformas al mismo tiempo. Aunque se supone que todos estamos conectados, a final de cuentas encuentro una enorme desconexión emocional. Este compartir imágenes se ha tornado en un ruido sin sentido. Todos necesitamos editar mejor nuestro trabajo.”markus12

Markus se ha incorporado al mundo digital creando libros electrónicos con sus fotografías, como Asphalt Junkieo Urban Alien.

“El establecer un proyecto así te obliga a editar tu trabajo, a establecer un límite y trabajar dentro de él. Yo me propongo escoger 100 imágenes que estén interconectadas en un comentario visual. Hacerlo así me obliga a ver mi trabajo como un proyecto donde el todo importa y creas un conjunto que debe ser significativo, no como una imagen aislada. Muchas veces fotografías que por sí mismas no se sostienen demasiado bien, encuentran su lugar en una edición donde sirven como puntos de conexión. No todas tus fotos tienen que ser una obra maestra a lo Cartier-Bresson, cada una va ocupando su espacio y genera un ritmo.”

Hartel anima a los fotógrafos contemporáneos a publicar su trabajo. “Las plataformas electrónicas son fantásticas y muchas veces gratuitas. No se trata de hacer por hacer, porque de otro modo lo único que se agrega es ruido a un momento de por sí caótico. Sin embargo con una buena edición hoy existen posibilidades inusitadas para compartir el trabajo que se hace en la calle.”

Markus Hartel, con su peinado de “último mohicano”, nudillos tatuados  y piercing, desafía el establishment al tiempo que se inserta en una importante tradición de fotografía urbana: este alemán se convierte en un eslabón en el linaje de fotógrafos urbanos que han encontrado en Nueva York el escenario para la mascarada humana.

“¿Un trabajo en un cúbiculo corporativo? ¡A eso le llamo muerte lenta!” Remata el fotógrafo.

markus13