La realidad feminicida en México

Por Anabel Lugo / Join

El feminicidio es un fenómeno que se ha convertido en un tema de agenda en diversas partes del mundo, particularmente en América Latina. La violencia extrema, la permisibilidad social, la impunidad y la falta de actuación gubernamental, son ejes claves para el aumento de los feminicidios en México y muchos otros países latinoamericanos.

A pesar de la tipificación del feminicidio y las promesas por parte de las autoridades, se percibe el desinterés para responder con acciones contundentes ante la problemática, misma que afecta a una gran parte de la población y, por supuesto deja secuelas en las familias y la sociedad.

Para las madres, hermanas, mujeres, activistas y algunos hombres que claman justicia, el gobierno y los mandos policiales se han convertido en los principales enemigos y obstaculizadores para las resoluciones, pues muestran un total desconocimiento de las características para validar un acto feminicida; funcionan bajo la impunidad y desacato, violentan e intimidan a quienes se proclaman en contra de ese fenómeno, tal es el caso de Marisela Escobedo, (activista que proclamó justicia por el homicidio de su hija), asesinada el 16 de diciembre del 2010 mientras se manifestaba frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua.

En tiempos de guerra o “tiempos de paz” la violencia de género, persiste. Rosa-Linda Fregoso y Cynthia Bejarano en el libro Feminicidio en América Latina (2011), explican con detalle: “La violencia de género de un alcance generalizado y sistemático no ocurre sólo durante guerras y conflictos armados. La violencia a gran escala contra las mujeres a menudo continúa en situaciones posteriores a conflictos. […] muchos ocurren en la vida diaria e involucran a individuos que actúan solos o en grupos, atacando a civiles.

Asimismo, el silencio se convierte en el arma amenazante para callar cualquier petición de auxilio, aspecto importante para que la violencia aumente gradualmente y se ejerza un poder sobre el cuerpo y la mente hacia la víctima.”

Marcela Lagarde y de los Ríos refuerza lo antes dicho, ya que el poder es el dominio de las instituciones sobre el resto de la sociedad, y por ende, de todas las relaciones sociales. En el libroLos cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (2011), expone: “Pero el poder consiste también en la capacidad de decidir sobre la vida del otro, en la intervención con hechos que obligan, circunscriben, prohíben o impiden. Desde esa posición domina, enjuicia, sentencia y perdona. Al hacerlo, acumula y reproduce el poder.”

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Incapacidad gubernamental

Los efectos inminentes de los feminicidios: acaban con sueños, rompen proyectos de vida, esperanzas y anhelos que se quedan en el camino, familias con un gran dolor y la rabia por clamar justicia y obtener, únicamente, la indolencia de las autoridades ante los actos feminicidas, pues a pesar de existir averiguaciones previas y evidencias de los asesinatos, aún domina un gran número de anomalías.

La impunidad, la inacción y omisión de los mandos policiales y el gobierno, son determinantes para que continúe esta ola de violencia, situación que preocupa y alarma a una parte de la sociedad mexicana.

Es urgente subrayar que esta situación coloca a México como uno de los países más peligrosos para el desenvolvimiento del género femenino, que en muchos casos vive con toda preocupación y bajo un manto oscuro, en donde todo momento se puede ser objeto de la violencia más extrema del siglo XXI.