Generalmente se piensa que para formar parte de una revuelta se requiere ir a manifestaciones, inscribirse a algún consejo de huelga y demás, sin embargo la lucha contra la injusticia se comienza desde las trincheras de la vida diaria, desde que el individuo aprende a decir “No”

Por Teolinca Velázquez

Constantemente nos podemos encontrar con situaciones en las que las acciones de alguna autoridad nos parecen injustas, por ejemplo el abuso físico o verbal de la figura paterna o materna, de algún profesor o compañero de clases; algún policía deteniendo, sin motivo, a algún ciudadano o un jefe acosando a una compañera de trabajo. Así, la injusticia va subiendo de nivel, desde jóvenes siendo explotados por grandes empresas de comida rápida, hasta un gobierno imponiéndose en alguna población. Cuando el poder de la autoridad se ejerce de manera arbitraria se conoce como autoritarismo.

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Atenco, 2006

Erich Fromm define al autoritarismo, y a su hija ilegítima la intolerancia, como manifestaciones del narcisismo. La autoridad narcisista es aquella que tiene el poder absoluto y no permite la discrepancia, puede tratarse de una figura paterna, un profesor, un diputado, un presidente, una institución escolar o eclesiástica, una cadena de empresas o de todo el aparato gubernamental. Para la autoridad narcisista la discrepancia representa una limitación, “un ataque malvado e insoportable” que debe suprimirse y por ello hay que destruir a quien discrepe. De tal manera, el silencio y el secreto están ligados al poder que ejerce esta autoridad; podemos verlo cuando un hijo hace ver su error a un padre autoritario y por ello recibe un golpe, cuando un profesor es cesado por enseñar algo ajeno a lo establecido por la institución, cuando un movimiento urbano es reprimido por cuerpos policiales, etcétera.

View of photos of killed journalists stuck on the fence of the Veracruz state representation office during a journalists protest in Mexico City on February 11, 2016. Mexican journalist Anabel Flores Salazar's funeral took place Wednesday after she was found killed at a road after being kidnapped Monday in Veracruz state, one of the most dangerous for journalists. AFP PHOTO/RONALDO SCHEMIDT

Fotos de periodistas asesinados en la reja de las oficinas de Veracruz en la Ciudad de México, febrero 11, 2016. AFP PHOTO/RONALDO SCHEMIDT

De acuerdo con la RAE, una revuelta es un punto en que algo empieza a tomar otra dirección.

Ante esto, cualquier acusación de una injusticia significa una revuelta, es una crítica que genera ruido y, aunque se haya procurado la destrucción de quien acusa, “a veces es difícil sofocar un fuego aunque los bomberos destruyan parcialmente la casa que pretendían salvar”.

Una revuelta se da cuando el oprimido rompe el silencio y dice “No”, es una revuelta cuando una mujer denuncia a un acosador; cuando un niño expresa el bullying que sufre en la escuela; cuando un trabajador se niega a trabajar más horas de las que le pagan; cuando un adolescente decide tomar una licenciatura de su agrado diferente a la que sus padres le han pre-asignado; son revueltas que significan un paso a la independencia, primeramente individual y después colectiva, pues “cada individuo lleva en sí a toda la humanidad”.

Acusar una injusticia es una conducta que marca el ejemplo y afloja los nudos de la intolerancia porque si el individuo aprende a señalar la injusticia que observa o experimenta en su vida personal y dice “No”, será más fácil que ejercite esta facultad como ciudadano, su papel en las decisiones políticas de su país será mucho más activo y si esta facultad se ejerciera colectivamente, sería mucho más difícil la imposición de reformas que no favorezcan realmente a la población. Para decir “No” a una autoridad como la que representa el aparato gubernamental se debe comenzar por decir no en la vida cotidiana. Para acusar las injusticias colectivas se debe comenzar por acusar las injusticias individuales, de tal manera que, como en un engranaje, cada individuo represente una pequeña revuelta, un pequeño golpe al narcisismo de la autoridad, al narcisismo de la injusticia.

Bibliografía

Fromm, E. (1966). El corazón del hombre. México: FCE.
Hiriart, H. (1993). El silencio antidemocrático. Pensar en el 68. México: Cal y Arena.
Hiriart, H. (1993). La Revuelta Antiautoritaria. Pensar el 68. México : Cal y Arena.