“…que el corazón que somos abra la palabra, que hable y escuche. Y de entre las palabras, escojamos la mejor semilla“ – De cómo llegamos a la cofa del vigía, Subcomandante Galeano en El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista.

Por Fernando Alonso

A puerta y a cielo abierto, cientos de jóvenes pasan, se ríen, juegan fútbol, crean un espacio suspendido de alegría, de comunidad y en esa atmósfera se organizan. La violencia comienza con una decisión que no junta, sino individualiza y es desde ahí donde se tiene que atacar: desde lo colectivo, todos juntos.

Con el título “La grieta en el muro”, en alusión al libro El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, el pasado 14 de septiembre se celebró en CCH Sur la re-inauguración del mural colectivo. El colectivo Mural de CCH Sur invitó a “conocer el trabajo a todos y a todas las y los ceceacheros de nuevo ingreso y, en general, a la comunidad que le interese conocer y acercarse a este proyecto.” El evento contó con la presencia de artistas y de padres y madres de familia de personas asesinadas y desaparecidas.

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¿Cuál es la finalidad del mural? Pintar para no olvidar, meter el cuerpo para construir un espacio, hacer un espacio en el tiempo; y con ello, ganar tiempo. Hacer resistencia dentro de un espacio, como dijeron los zapatistas: “el chiste es que no te dejas, el chiste es que no nomás digas. Enfréntalo, házlo, búscalo, invéntalo, créalo.”

¿Qué hace una expresión artística sino abrir el tiempo? Tiempos y geografías que se cruzan, conversan, un tiempo no lineal: el tiempo de la emergencia. El colectivo Mural CCH Sur describe éste trabajo como “la grieta que decidimos hacerle al muro”, a ese muro capitalista, racista y mercantilista que Donald Trump evoca desde su falso copete amarillo.

Entre la venta de periódicos, tacos y aguas de limón, Fernanda Tavera hacía un cover a una canción de Bebé, Malo: “y tu inseguridad machista se refleja cada día en mi lagrimita”. También de esto hablaron los zapatistas en El pensamiento crítico: “mujeres armadas con sus uñas se enfrentan a hombres armados con cuchillos, garrotes, pistolas y penes.” Porque ser mujer en México es ser un blanco, es ser un objeto donde se descarga la violencia; el mural también busca reflejar el despojo por parte de una minoría que impone los privilegios sociales.

Con un rap delicioso, prosiguió Guerrilla Bang Bang, incitando a la juventud “dame libertad, échate a volar”, oponiéndose a los ideales de esta sociedad capitalista: generar sujetos mecánicos y sujetados; que sienten pena de su deseo, que compran el placer y creen que la creatividad se vuelve una pérdida de tiempo y que la reflexión se ha convertido en otra expresión del ocio.

Al evento también fueron invitados el mimo Yayo Galíndez, la mamá de Erik y Karen – estudiantes de CCH, asesinados el pasado 4 de agosto en su casa – y el colectivo Nos hacen falta que, como el movimiento artístico Siluetazo en Argentina, busca hacer visible cuántas ausencias hay, cuánta gente nos hace falta desaparecidas por la violencia; a través de canales como la UNAM, otras instituciones educativas y la calle.

Finalmente, estuvieron presentes tres papás de los normalistas de Ayotzinapa. Uno de ellos preguntó: “¿Qué vamos a celebrar éste quince de septiembre? En México no tenemos nada que celebrar.” Ya lo decía la maestra Juana María, en un evento anterior de CCH Sur: “los cuarenta y tres son las primeras víctimas de la reforma educativa.” También eso está en el mural: la educación en sí que, aunque sea básica, es algo a lo que muchos sectores no tienen ni tendrán acceso.

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¿Por qué no comprometerse? Aquel estudiante de CCH, de prepa, de universidad, de vocacional, de bachilleres, de Conalep… Todos tenemos un compromiso con todos aquellos que nos permitieron estar aquí – aunque no los conozcamos –, con todos los que querían llegar y no lo lograron. Ese es un acto de resistencia: organizarse y buscar la manera de no alimentar un sistema mocho, de deserción, de gente desechable, de gente incompetente –que aunque no tiene conocimientos, pisa a otros por el hecho de tener un título– a la que le conviene que México sea un país sumiso; sumiso por ignorante.