Si quieres a alguien, realizas la hazaña más grande del hombre: Amar, ser amado y feliz al mismo tiempo

Por Carlos Torthon

Cuando lo quieres Todo no quieres Nada. En la mitad de ese todo sucio y truculento valle de deseo se encuentra esperando tu frustración, para arrancarte el ciego corazón y la desaliñada voluntad, que se mueve entre estertores y falsas ganas de seguir.

Para querer Todo hay que querer Nada. Sólo en esa negación y aniquilación del deseo es cuando podemos dar cuenta de ese todo que el otro nos puede ofrecer; que no nos puede ofrecer.

El querer el Todo es cegarnos a toda una paleta de posibilidades con la podemos juguetear si elegimos la Nada.

El querer Nada es sorprenderte con cualquier migaja, pequeña o grande, pero siempre migaja. Es vivir en el desapego de ti y el amor a mí. “Entre tú y yo no hay nada personal”, dice el cantautor. Todo lo que te doy, te lo doy porque te quiero y lo quiero; porque Te Amo y Me Amo.

Entre tú y yo somos Todo y somos Nada. Somos esa dialéctica de la que habla el filósofo. Somos los sonidos y silencios del músico. Somos las palabras, puntos y comas del escritor. Somos ese desgarrado y partido del poeta. Somos tú. Somos yo. Todos somos un tú. Todos somos un yo.

Amigo, hermano; pareja amante; Padre o madre, si has logrado querer a alguien, Amar a alguien, apreciar a alguien; en ese rumbo, en ese lugar; en ese estado entre la vida, el Todo, la Nada y viceversa, no me queda más que darte un fuerte abrazo y felicitarte. Has conseguido la hazaña más grande del hombre: Amar, ser Amado y feliz al mismo tiempo.

Foto de portada: Chris Steele-Perkins, G.B. England. Middlesbrough. Gypsy family in caravan.