No son sólo memoria
son vida abierta
son camino que empieza
y que nos llama

Daniel Viglietti

Por Omar Castañeda Saldaña

Desde que se conoció el atroz hecho, los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos contaron con el respaldo de diversos sectores de la sociedad, tanto nacionales como extranjeros. De entre ellos, el artístico-cultural ha sido quizá el grupo más mediático en acompañar a los familiares de los normalistas desaparecidos en su exigencia de justicia.

Originalmente, este artículo iba a ser una recopilación de las manifestaciones artísticas y culturales de solidaridad para con los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala a finales de septiembre del 2014. Sin embargo, esta tarea es tan ambiciosa como infructuosa. Por una parte, las muestras de apoyo han sido tantas que para consignarlas todas, harían falta numerosos y muy robustos tomos; por otro lado, muchos actos de solidaridad no cuentan con un registro que podamos consultar.

Movilización de artistas por Ayotzinapa, convocada el 1 de noviembre del 2014.

Movilización de artistas por Ayotzinapa, convocada el 1 de noviembre del 2014.

Muchos se han sumado a la causa: desde artistas consagrados internacionalmente como Cuarón, del Toro y González Iñárritu, hasta creadores emergentes como Suena Sabroso; desde latitudes insospechadas, como el Maan Voima Collective – Colectivo La Fuerza de la Tierra de Helsinki, hasta hermanos de la Patria Grande, como Contraimagen de Argentina; desde espacios auspiciados por el propio gobierno, como Rubén Blades en un concierto organizado por Mancera en el Zócalo capitalino, hasta espacios netamente autogestionados, como la XXIII Acción Global por Ayotzinapa y México Voces por los 43; desde las artes gráficas, como el movimiento Ilustradores con Ayotzinapa, hasta las artes plásticas, como las obras presentadas en el Festival La Calaca. En fin, al colectivo artístico-cultural no le ha sido ajena la causa de los 43 normalistas desaparecidos.

#IlustradoresConAyotzinapa intervinieron fotografías de los normalistas desaparecidos para acompañar la demanda de justicia.

#IlustradoresConAyotzinapa intervinieron fotografías de los normalistas desaparecidos para acompañar la demanda de justicia.

Frente a tantas y tan diversas muestras de solidaridad, vale la pena preguntarse para qué han servido. Sin duda han contribuido a visibilizar la ausencia de los 43 estudiantes. También han creado empatía, dando forma y color al dolor de los familiares de los desaparecidos. Asimismo, han logrado interpelar a quienes no se sienten plenamente identificados con las organizaciones tradicionales del descontento: marchas, mítines, asambleas y demás expresiones políticas. Sin embargo, para quien escribe estas líneas, el mayor servicio que el sector artístico-cultural ha hecho a la causa de Ayotzinapa es el permanente ejercicio de la memoria.

El gobierno de Peña Nieto, como buen discípulo del priísmo del siglo pasado, le apuesta al miedo y el olvido para resolver este caso. El tristemente célebre “ya me cansé” del entonces procurador general de la república Jesús Murillo Karam no fue más que la indiferencia con que la justicia siempre ha tratado a quienes se atreven a desafiar el status quo en este país. En esa frase se cristaliza toda una visión del mundo, en la que el servidor público no está para servir sino para servirse. Se engaña quien aún interprete aquel hecho como un lapsus. Fue, en cambio, la manifestación descarnada del poder, aquel que obliga al olvido y la indiferencia de sus doblegados súbditos.

La sociedad ha resignificado la indiferencia gubernamental.

La sociedad ha resignificado la indiferencia gubernamental.

Junto a la organización política y los mecanismos jurídicos, la memoria colectiva, en la cual los artistas están dejando una profunda impronta, ha jugado un papel clave en el seguimiento de este clamor por la justicia. Mas no se trata de una memoria exclusiva de lo ocurrido en Ayotzinapa, al contrario, es una memoria que ha convocado desaparecidos de otros estados, otras familias, incluso otros tiempos.

El tratamiento que la sociedad ha dado a los nefastos hechos ocurridos en Iguala a finales de septiembre del 2014 hizo lo que ningún otro movimiento político o social logró: trajo al presente las luchas del pasado. La verdad histórica ha sido herida de muerte; pero no sólo la de Murillo Karam, sino también aquella que masacró estudiantes “en un día soleado”, aquella que silenció las víctimas de la guerra sucia y que sigue ocultando los casi 30 mil detenidos desaparecidos de quienes se tiene constancia oficial.

Ayotzinapa ha unido nuestras múltiples luchas.

Ayotzinapa ha unido nuestras múltiples luchas.

La presente administración pretende sembrar pánico y desmemoriar, lo confirma la campaña de constante hostigamiento a la que estuvo sometido el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el cuarto informe de gobierno, en el cual las violaciones graves de derechos humanos brillaron por su ausencia. El olvido y el terror han sido, desde que este país se fundó, las armas predilectas del sometimiento del gobernado. Ambas, en forma de círculo vicioso, inducen a la impunidad, que es causa y efecto de tan lamentables hechos, como el que aquí nos convoca. Pero no más, dice la sociedad civil.

Las muestras de solidaridad arriba señaladas, y tantas otras que dejo en el tintero, nos invitan a pensar que asistimos al florecimiento de una cultura de la memoria. Si bien antes la arbitrariedad del poder imponía el silencio a través del escarnio, ahora éste parece vigorizar las exigencias de justicia. Al grito de “¡Nos faltan más de 43!”, el pueblo mexicano parece estar reconstruyendo las vidas de los que no están. O, mejor, de los que están en algún sitio, buscándose, buscándonos. Todo parece indicar que la adhesión suscitada por los lamentables hechos acaecidos en Iguala no es un recuento más de efemérides, sino un sincero ejercicio de amorosa responsabilidad, una verdadera fundación de la memoria. Trabajemos para que recordar siga siendo un llamado a la acción.

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!