Por Teolinca Velázquez

Fotos Susana H Frías

Durante la conferencia llevada a cabo en el Foro Shakespeare el 19 de Septiembre, Bruno Bichir, codirector del foro, expresó contundentemente: “¡Es un problema cultural del país!” Sin embargo, se trata también del eterno problema de vivienda, gestión y desarrollo urbano; el problema no sólo es cultural.

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El Foro Shakespeare, manejado por personas que se adhieren al proyecto, es un centro cultural autogestivo y autosustentable que se mantiene de una economía mixta que combina los costos de las entradas, la cafetería a la entrada del recinto, donativos, etcétera.

Sin embargo, después de 33 años de abrir sus puertas, se encuentra con la necesidad de reubicarse debido a que los dueños del local, a quienes se les paga renta, han vendido este espacio para la construcción de departamentos.

La legislación en México acerca de la vivienda es parte del esquema individual del sistema capitalista y no contempla situaciones ajenas a este tipo de economía liberal; es decir, la vivienda en México se rige por leyes que sólo consideran a los ciudadanos que tienen un trabajo y sueldo que les permita pagar los precios impuestos por el mercado; los migrantes campesinos y el Foro Shakespeare son ejemplos, pues la cultura autogestiva y sus espacios tampoco son contemplados en la legislación, “…no existen leyes que propicien, alienten, mantengan y protejan a espacios con estas características”, dijo Bichir.

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La ley establece que para no perder el lugar donde se está viviendo, seamos dueños del mismo. En el caso del Foro Shakespeare, se les solicita una suma ascendente a 18 millones de pesos, suma que no tienen por su calidad de teatro autosustentable. En esta ocasión les sucede a ellos, pero esto es algo que pasa día a día en la Ciudad de México; las propiedades están sobrevaluadas y sólo tienen acceso a su compra aquellos que tienen una alta estabilidad económica; aquellos que no pueden juntar lo suficiente para comprar una casa, se dedican a rentar, con riesgo de ser desalojados a decisión del dueño; a hipotecar con riesgo de ser echados por el banco si dejan de pagar o a invadir predios con riesgo de ser desalojados por los expulsados.

En conferencia se habló de que los intereses de la cultura se están violentando; solicitan que al ser el Estado quien respalda la cultura en México, gestione esta situación. En negociaciones, se llegó a la solución de otorgarles otro predio, pero el acuerdo sobre la construcción quedaría entre los administrativos del Foro y los comités vecinales de la zona, sin la intervención del gobierno de la CDMX; por lo tanto, la gestión no es completa, el gobierno no se está involucrando en el caso como debería y esto porque los centros culturales autogestivos no representan ganancia ni económica ni legitimadora, el interés en la cultura tiene pies.

Por esta situación los integrantes del Foro Shakespeare hacen un llamado a la comunidad teatrera y a todos los que gustamos del teatro y la cultura mexicana. Invitan a que hagamos gremio para presionar a las autoridades mexicanas a que atiendan los centros culturales independientes y más pequeños que los teatros de OCESA o similares. Sin embargo, el llamado puede y debe ir más allá de proteger los intereses de la cultura, debe también buscar la protección de los derechos de los mexicanos, en este caso el derecho de vivienda.

Un movimiento popular es una lucha de los ciudadanos para exigir el apoyo de la autoridad oficial, busca el desarrollo de soluciones y nuevas formas de organización que permitan el cumplimiento de los derechos. El movimiento urbano popular surge de la necesidad de reorganizar la ciudad para proponer una planificación equitativa del uso del suelo, la vivienda y los recursos. En esta ocasión le ha sucedido al Foro Shakespeare, pero es normal el desalojo de viviendas para la construcción de departamentos en la Ciudad de México; en los que, por cierto, sólo habitarán aquellos que tengan para comprarlos o rentarlos y que, por lo general, las personas desalojadas no caben en este grupo; no se trata sólo de un problema de cultura, se trata de un problema de injusticia: Hagamos gremio, hagamos un movimiento urbano.