Por Eduardo Huitrón

Entramos a la pista del Foro Sol justo cuando sonaban los primeros acordes que abrían el esperado concierto y en la gigantesca pantalla del escenario apareció el rostro envuelto en colores psicodélicos de una figura fundamental en la historia del rock: Roger Waters. Comenzaba así el viaje por el universo de Pink Floyd, la mítica banda que él y Syd Barret fundaran en la década de los sesentas.

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La noche templada auguraba un clima perfecto para la ocasión, los primeros temas, una selección de lo más suave en el repertorio del legendario grupo inglés, permitían el disfrute de una atmósfera relajante, pero los ánimos se encenderían pronto y el clímax llegó a medio show, con las canciones del álbum más politizado en el haber de los Floyd: Animals. Entonces hizo aparición “Algie”, el famoso cerdo volador que en esta ocasión representó a Donald Trump, ridiculizado a su vez en la pantalla con imágenes caricaturizadas.

El inflable que voló sobre el público como es costumbre mostraba la leyenda “Fue el 646287_roger-waters-en-mexico-2Estado”, junto otras referencias sobre los 43 estudiantes desaparecidos, mientras la amplia pantalla se llenaban de algunas frases del candidato a la presidencia de los Estados Unidos. En este tono, después de una pausa, Waters dirigiéndose en español al auditorio contó que tenía amigos en la Ciudad de México, quienes le habían hablado de lo que sucedía en el país y posteriormente leyó un texto que cuestionó a Enrique Peña Nieto por la desaparición de los normalistas y de miles de personas más, así como por sus políticas.

Posteriormente las consignas visuales fueron contra Peña y la frase utilizada recientemente en una marcha contra el mandatario apareció en la pantalla con letras grandes “Renuncia”, un clamor surgió del público y el punto más álgido del concierto dio paso a la recta final con canciones de otros álbumes emblemáticos como The Wall y Dark side of the moon. Así, después de un breve encore, el cierre poderoso de Comfortably Numb dejó a un público extasiado y satisfecho con el regreso de un Waters fiel al estilo que lo caracterizó durante las últimas etapas creativas de Pink Floyd y como solista.

Sin duda las fechas restantes de este show prometen las mismas emociones, pero nosotros hemos tenido la premisa.