Las instituciones sociales y agentes que participan en el mundo del arte son las mismas que mueven los hilos del arte y éste, como burbuja económica, se inflará, explotará y al final se volverá a inflar. ¡Bienvenidos al círculo vicioso del arte y la cultura!

Hacer dinero es un arte, trabajar es un arte, y un buen negocio es el mejor arte.
Andy Warhol

Por Francisco Javier Lermo Peña

El arte moderno y contemporáneo ha sido un sector caliente que se ha acomodado a la vida de nuestra generación. Francis Outred, especialista en arte contemporáneo, hace énfasis en que estamos ante un renacimiento en nuestra época donde existe, a pesar de la baja en la economía mundial, una gran riqueza e innovación en el mercado del arte. Por consiguiente, éste se ha comercializado como una mercancía del siglo XXI, donde los grandes empresarios se encargan de comprar obras de arte contemporáneas para revenderlas, generando negocio en la compra y venta de arte, controlando la industria, manipulándola, monopolizándola e inflando inimaginablemente los precios.

En la modernidad, se ha creado una serie de conceptos, instituciones y actores sociales relacionados con el denominado “mundo del arte“, los cuales lo seleccionan y manipulan, siendo en su mayoría economistas e inversores. Josh Baer, periodista del mercado artístico y columnista, afirma que “se utiliza el mercado de las subastas para manipular los precios, los cuales se utilizan para manipular los precios de todo el material que se vende en lo privado.” Por lo tanto, y basado en la teoría de campos de Bourdieu, se puede decir que siendo el arte un campo de fuerza que se va constituyendo en la lucha por conservar, repartir, adquirir, generar e incrementar la obra artística, es de norma que se fomente la especie de capital (económico, social o simbólico) que está en juego dentro del campo, siendo los diferentes agentes (casas de subastas, coleccionistas, galerías, etc.) los que se involucran, participan y deciden en la realización, precio, producción, popularidad, consumo y valoración de la obra artística.

Los involucrados económicamente hablando son: el sistema económico mundial (Banco Mundial), los grandes empresarios coleccionistas, como instituciones y agentes empresariales que compran, adquieren y otorgan apoyos, impulsando al artista, conservando, difundiendo y coleccionando sus piezas (Fundación Carlos Slim, Fomento Cultural Banamex, Fundación Jumex, Fundación Televisa, Fomento Cultural Grupo Salinas, entre otros); los artistas, son otra rama de agentes del mundo del arte. Ellos fungen como autogestores y emprendedores, generando actividades, difusión, publicidad y sosteniendo su propia actividad con otras actividades externas. El mundo artístico son los que consumen el arte de los mismos artistas; el gestor cultural obtiene recursos para implementar proyectos artísticos, puede ser externo o interno a la institución federal, municipal, estatal o educativa, la cual promociona, forma, desarrolla, divulga, preserva y apoya la cultura en el país.

Es un hecho que el arte está comprometido con una cotidianidad empresarial, lo cual se involucra con diversos agentes (artistas, instituciones, promotores, gestores, periodistas, empresarios, entre otros), que se han juntando por un interés político y social, logrando que el arte se vuelva un medio para conseguir sus propios objetivos. Ahora el arte es determinado o impulsado por el factor económico, monetario y social, donde los multimillonarios se apoderan de obras artisticas, haciéndose más ricos con ello, consiguiendo por este medio la evasión de impuestos, la producción masiva, la exhibición pública y la protección de los precios, todo cubierto bajo el concepto de “amor al arte”, lo cual ha construido una “burbuja” económica. Sin embargo, si todos los agentes sociales y políticos buscan un interés propio, llegará un punto de inflexión donde se pinchará la burbuja y se generará la deuda. El arte se ha comercializado como una mercancía más (un buen ejemplo es la exposición de Yayoi Kusama) cuya única diferencia con el resto es su uso para sociabilizar, para generar un status quo y legitimar una posición social.