Nychtemeron es una exposición que intenta encapsular el tiempo y hacer de lo fugaz algo eterno.

Se encuentra en exhibición en Nora Sotres Galería hasta el 22 de enero de 2017.

Texto: Daniela Muciño
Foto: Susana Frías

El presente se desvanece en breves instantes sin que podamos remediarlo. El tiempo es imparable y no podemos más que guardar en la memoria los momentos más intensos de la vida, los más alegres o los más tristes. Al final, cabe preguntarnos, ¿qué somos sino lo que recordamos a través de los años?

Nychtemeron, del alemán Aleksandar Zaar, es una bella reflexión artística al respecto, que por medio de una instalación pictórica y fotográfica, juega con el tiempo, la identidad y la memoria, temas centrales de la muestra. Esta exposición de evidente belleza minimalista, curada por Virginia Roy, se encuentra en Nora Sotres Galería, en la Roma, Ciudad de México.

La muestra se divide en tres núcleos: Retrato de un cementerio, Agendas y Horizonte. Cada núcleo sigue las nociones del tiempo del científico francés Michel Siffre, quien consideraba al tiempo biológico, propio de los organismos que envejecen; al tiempo percibido, que experimentamos subjetivamente; y al tiempo objetivo, aquél convenido culturalmente, como las tres manifestaciones del tiempo.

El nombre de la exposición, Nychtemeron, es un término griego que designa un lapso de veinticuatro horas continuas sin diferenciar el día de la noche, en este sentido, nos explica la galerista Nora Sotres, se juega por medio de imágenes a dilatar el tiempo sin distinción entre lo fugaz y lo perpetuo y, a la vez, se explora la memoria mediante la referencia a la muerte.

La muerte, el fin del tiempo 

En Retrato de un cementerio, Zaar fotografió Île des Embiez, la isla del millonario Paul Ricard, donde fue enterrado al morir. Paul, un empresario que nació pobre, quiso ser pintor de joven, pero al verse impedido por circunstancias monetarias, se fijó una meta para poder lograrlo: ser rico.  Tras inventar el ahora popular pastis, un licor de anís, y comercializarlo con éxito,  tuvo tiempo para dedicarse a la pintura. Al final de su vida, eligió la belleza de Île des Embiez, ubicada en la costa francesa, como destino final de descanso.

A través de una serie de fotografías, Zaar captura la belleza de este lugar, que aunque no lo parezca, es una tumba. Hemos de morir al igual que Ricard, no obstante, los paisajes que captura Zaar lucen eternos: un mar inamovible y un horizonte que se confunde en la lejanía con los ocres de los acantilados. Todas las fotografías exhibidas denotan la capacidad del artista de esperar el momento exacto de la quietud, pues cabe destacar, que toda la fotografía de Zaar es análoga, es decir que no puede ser retocada digitalmente y lo cual es parte de su proceso artístico.

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El tiempo es una experiencia

En el núcleo Horizonte, el autor retrata el mar de Barcelona. Durante semanas, Aleksandar acudió exactamente al mismo lugar, en el mismo ángulo y coordenadas, a diferentes horas del día para tomar fotografías. El resultado: imágenes de lugares diferentes. Las fotografías nos muestran colores únicos y cielos que nunca se repiten entre sí.

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¿Existe el tiempo sin el humano que lo mide?

El tiempo también es una convención social que nos rige. En Agendas, Zaar ofrece su propio tiempo biográfico recogido durante ocho años en agendas donde anotó fechas de reuniones de trabajo, de familia, etcétera. De esta manera, el tiempo queda cosificado, encapsulado en las páginas que abarcan distintos años y que el público puede tocar y actualizar en el presente.

En este núcleo también encontramos la reproducción de tres mensajes de texto SMS, que Zaar llevó a la pintura en un intento por atrapar la fugacidad con la que nos comunicamos hoy en día, pues la pintura, a diferencia de nuestros mensajes de texto, implica un proceso lento. Los distintos blancos y grises que seleccionó para la obra, recuerdan el desgaste de los años.

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Todo se acaba, no obstante nos resistimos y hay cosas de nosotros que permanecen, que persisten, que nos dan identidad y que nos permiten reconocernos a nosotros mismos a pesar del tiempo. Esta exposición nos recuerda que el tiempo transcurre y nuestra breve existencia se desvanece en él.  Aquello que fuimos deja rastros ocultos, invisibles y este ciclo no tiene fin, por eso nuestra existencia está siempre deambulando entre lo invisible y lo infinito.


Aleksandar Zaarimg_7422 ha presentado exposiciones solistas y en grupo en Alemania, España, Francia, Serbia, India, Nueva York, Rumania y Bosnia

La galería Nora Sotres se encuentra en la Colonia Roma, número 16 de la calle Mérida. Puedes visitar Nychtemeron hasta hasta el 22 de enero 2017 de 11 a 17 horas.

Foto de portada: 

Aleksandar Zaar, Portrait of a Cemetery N°1, 2011/2014, Lambda Print.,
40 x 50 cm