“El aire está lleno de nuestros gritos, pero la costumbre los acalla” – S. Beckett

 

Texto: Borderline Teatro

El equipo BORDERLINE realiza esta carta con fines de mejoras en el servicio institucional de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, debido a la colaboración que hemos tenido en el proyecto FESTIVAL TUS DERECHOS EN CORTO en el cual se han suscitado ciertas irregularidades que creemos que no corresponden a una institución que trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos.

En 2015 colaboramos con la CDHDF con dos cortometrajes, se dio un taller de realización de cortometraje con enfoque en derechos humanos a niños con diferentes problemáticas. El objetivo del taller es dar a los niños las herramientas para expresar sus derechos a través de los medios audiovisuales. Ese año, se impartió el taller a FUNFAI, fundación dedicada a atender a niños cuyos padres se encuentran en prisión y la CDA, Comunidad para adolescentes en conflicto con la ley. En la emisión de 2015 cerramos en los mejores términos la relación entre la CDHDF y la producción de Borderline. Este año, fuimos convocados nuevamente para participar en el proyecto, acudiendo a la secundaria 271 y a IPPLIAP, Institución de Asistencia Privada que atiende a niños sordos y con problemas de lenguaje o aprendizaje, proceso iniciado en junio.

La primera vez que participamos en este proyecto, el contrato se elaboró y firmó antes de iniciar el proceso, como entendemos se celebran los contratos, estableciendo obligaciones y derechos de cada una de las partes, buscando la seguridad de ambas, respetándolo de una manera sana y profesional. El área administrativa dio a conocer en su momento, que el contrato sería como el del año anterior, solicitando documentación, la cual se entregó de inmediato. El equipo insistió en la firma del contrato mediante correos electrónicos, la mayoría sin respuesta; ni siquiera la nota de recibido obtuvimos. Más adelante, poco antes de iniciar la segunda etapa del proceso (septiembre), el equipo convino que sin un contrato en donde se definieran fechas de entrega y pago, no estaría dispuesto a seguir colaborando con la CDHDF, fue entonces cuando se nos convocó para presentarnos con la Mtra. Rosío Arroyo Casanova, nueva Directora Ejecutiva de Educación por los Derechos Humanos. En dicha reunión se nos explicó que se encontraban dentro de una auditoría, lo que impedía que hubiera un contrato, por lo que nos propusieron ir sin uno, conviniendo que estaríamos en la modalidad de único pago, liberando la factura al finalizar octubre y tardándose entre 10 y 15 días hábiles en salir el pago. Creyendo que juntos podríamos solucionar del mejor modo y, confiando en el profesionalismo de unos y otros, el equipo continuó con las actividades.

Se entregó el material resultado del proceso, los videos con las debidas correcciones. Una vez realizado esto, cambiaron inesperadamente otra vez, diciendo que habría un contrato, igual al del año pasado, pero con la fecha de junio. Se nos dijo que si se cambiaba la fecha a la actual, se postergaría el pago al equipo. Nuevamente accedimos, sin estar del todo de acuerdo, pues se habían modificado las cosas de último momento; justificando que así era normal en las instituciones. Nuestra factura ingresó el 8 de noviembre, después de solicitar los datos sobre el desglose. Comentamos al área administrativa inquietud, pues siendo igual el presupuesto al del año pasado, no corresponderían las cifras. Dimos seguimiento mediante correos electrónicos a la situación de la factura, sin tener una vez más, certeza de si había llevado a cabo el trámite con satisfacción. Recientemente volvieron a estar en contacto (martes 22 de noviembre), sin desarrollarse la comunicación entre ambas partes, pues se justificó que no se nos localizó mediante un intento de llamada telefónica, llamada que devolvimos más tarde. Escribimos otra vez al área administrativa: Sheila Patricia García Morones y copiando a la Mtra. Rosío Arroyo, no cambió la dinámica que se llevaba hasta ahora. No hubo correo siquiera de recibido.

El día 23 de noviembre se comunicó la señorita Sheila García con nosotros, para indicar que no había devuelto la llamada tras un correo en el que expusimos que si la vía telefónica era obstáculo para conocer la situación de la factura, les pedíamos que se hiciera por escrito. Sin embargo, justificó la ausencia, pero no dijo en específico qué ocurría, postergando a que ayer (24 de noviembre) sabríamos qué pasaba, pero adelantaba que se debería modificar el concepto en la factura. Eso ocurrió después del último correo en el que les comentamos la preocupación de que nos veríamos obligados a cancelar la factura al desconocer si había sido aceptada, pues de no serlo, declararíamos a Hacienda un ingreso inexistente. Nos parece negligente que ese cambio se pida en un período de tiempo tan prolongado, considerando que insistimos durante dos semanas en conocer si marchaba en orden la factura. Esto parece el resultado de la suma de indolencia y negligencia.

Existe durante todo el proceso la constante de la omisión de respuestas, mensajes que nunca se atendieron y no tener certeza de cuándo se nos pagaría. Hemos entregado todo lo que se nos solicitó, lo que nos parece más grave, es que siendo una institución que representa los derechos humanos, actúe de un modo viciado, justificando que así funciona.

Al no tener respuestas claras, a veces ni siquiera tenerlas durante estos meses y, un descuido que termina en que hasta hoy sigue habiendo modificaciones en los acuerdos, mi equipo ha decidido que expondremos nuestra inconformidad de forma pública para exhortar a una mejora de los procedimientos dentro de la institución. Siguiendo el proceso, se comunicó a Presidencia la situación y nuestras intenciones de hacer público el caso, obteniendo respuesta inmediata y resolución de nuestro problema, argumentando que seguramente se trató de un desafortunado malentendido, sin embargo, Borderline discrepa en el uso de eufemismos para justificar los descuidos, no asumiendo del todo la responsabilidad que les concierne. Nos estremece cerrar un proceso así, quedando sumamente desencantados del modo de proceder de la CDHDF y su incongruencia en lo cotidiano y el discurso que propaga.

Esperamos que juntos podamos construir una mejor manera de relacionarnos y defender los derechos de forma congruente. Borderline se pronuncia a favor de los derechos, sin que la burocracia sea un obstáculo para llegar al buen fin los proyectos. Esta denuncia no se trata solamente de obtener un pago, sino de celebrar la dignidad, el respeto y desarrollarse laboralmente en las mejores condiciones. Consideramos que si persiste la costumbre y el silencio por parte de la comunidad a los malos tratos, inconsistencias, pagos tardíos, etc. y continuamos laborando en esas condiciones sin poner límites, la violación a nuestros derechos se mantendrá como algo habitual. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos y personas dedicadas al arte y la cultura, hacer valer los derechos.

Esperemos que se sumen y hacer que nuestra voz resuene, buscando cambios en la estructura, invitando a no permanecer en silencio y no asumir como normalidad los vicios institucionales.

BORDERLINE TEATRO