Por Teolinca Velázquez
Foto EFE

El Museo Nacional de Antropología ha abierto las puertas a su más reciente exposición temporal llamada Caminos de Luz, Universos Huicholes como parte del festejo al ciclo mesoamericano por el 52 aniversario del museo. Los ponentes en la ceremonia de apertura fueron el Director del museo Dr. Antonio Saborit, el Mtro. Diego Prieto, el Arq. José Enrique Ortiz y la curadora María del Pilar Cuairán quien también fungió como guía en el recorrido que pretende “descubrir la clave de toda una cultura”, como se mencionó en el discurso de bienvenida.

Caminos de Luz, Universos Huicholes busca, en palabras de los ponentes, mostrar la grandeza del patrimonio mexicano el cual es un patrimonio tanto antropológico como arqueológico. En este caso, se trata de rescatar la herencia de los pueblos huicholes asentados en los estados Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí; mostrando las ideas más representativas de la cultura entrelazandolas con herramientas didácticas para comprender la obra del artesano huichol José Benítez Sánchez.

Como ejes están los cinco puntos cardinales del pueblo huichol que representan la unión de todo el territorio en que el pueblo se encontraba: al norte Durango y Zacatecas, al sur Jalisco, al este San Luis Potosí y al oeste Nayarit. También se retoman los personajes más importantes de la mitología: sol, luna, peyote y venado. Incluso hay todo un espacio dedicado a la importancia que se le da al peyote en esta cultura. Otros temas expuestos son la idea de comunidad, el vínculo con el maíz y la centralidad del chamán.

La muestra está pensada para un público joven por lo que se utiliza la nueva tecnología para establecer un diálogo con la cultura huichol. Se presenta, por ejemplo, una animación audiovisual de los personajes pintados por José Benítez para acercar al público a la mitología de este pueblo. De acuerdo con la curadora, lo que se busca no es desentrañar antropológicamente el universo huichol, sino aprender mediante la admiración y la interpretación individual de todas las obras representadas.

Se cuenta con dos caminos narrativos, el primero es por medio de una aplicación instalada en iPads manipulables por el público. De acuerdo con María del Pilar Cuairán, la curadora, se pretende a futuro lanzar esta aplicación en inglés y en el idioma huichol; lo cual, habría que ver si los integrantes del pueblo huichol, verdaderamente tendrán acceso a esta app y a la exposición en general.

El segundo camino narrativo es un camino sensorial que, en mi opinión, fue una verdadera faena y un esfuerzo loable. Se reprodujo la obra de José Benítez con una especie de masilla de tal manera que el acercamiento fuera a través de texturas y no solo mediante la vista, cabe mencionar que la obra es muy colorida. El camino sensorial surge como una opción para acercar al público invidente a la pintura, va en contra de un lenguaje totalmente visual y busca el uso de los cinco sentidos para acceder al conocimiento. La obra de Benítez tiene muchos personajes y cada uno de ellos fue reproducido en un pasillo táctil de tal manera que el público pueda disfrutar toda la pieza sin saturarse.

En general me parece una exposición novedosa, el pasillo táctil es fantástico y una verdadera experiencia; se nota el esfuerzo del equipo por hacer un recorrido digno y atractivo sobre todo para niños y jóvenes. Enseñar el universo mitológico con personajes pintados por José Benítez añadiendoles movimiento, música y voz fue un muy buen acierto. Lo único que me deja pensando es el asunto de la app en idioma originario, pero ese es un análisis aparte.