El rey del Pop Art experimentó con pintura, ilustración, serigrafía… pero la fotografía fue la base de una parte importante de su obra artística

Por Óscar Colorado Nates*

Andrew Warhola Jr. nació en Pittsburgh (Pennsylvania) el 6 de agosto de 1928. Estudió diseño en el Carnegie Institute of Technology (hoy Carnegie Mellon University). Al graduarse, Andy abandona la “a” en Warhola y se muda a Nueva York. Consiguió trabajo en la revista Glamour y en unos cuantos años el artista se convirtió en uno de los ilustradores más famosos y mejor pagados.

A mediadios de la década de 1950, el crítico inglés Lawrence Alloway bautiza con el término Pop Art a un nuevo movimiento de artistas provenientes del Reino Unido. Warhol se une al movimiento con sus legendarias serigrafías de latas Campbell’s a las que seguirían íconos de la cultura popular estadounidense como Liz Taylor, Marilyn Monroe o Elvis Presley.

Una faceta conocida, pero relativamente poco explorada, de Andy Warhol es la de fotógrafo. Su fascinación por la fotografía inició cuando recibió su primera cámara a los nueve años. La fotografía siempre fue una parte fundamental en la obra de Warhol, incluso en sus primeros días como ilustrador.

Andy registraba, fotográficamente, todo a su paso. Esta actitud de registro obsesivo no era exclusiva de la fotografía. También hacía grabaciones en cinta magnetofónica en forma de dictado y coleccionaba objetos propios de su momento en lo que llamó sus Cápsulas de Tiempo.

Warhol comenzó a utilizar la fotografía instántea para hacer pruebas en el estudio, mostrarlas al sujeto y, entonces, seleccionar alguna pose que les parecía adecuada para volver a fotografiarla pero en 35mm. Luego se imprimían en acetatos de ocho por diez pulgadas y se ampliaban hasta un cuadro de cuarenta pulgadas por lado en preparación para la serigrafía.

Warhol no veía, al menos en aquel momento, a las polaroids como trabajos autónomos. Eran una herramienta que le permitiría realizar una obra de arte como él la visualizaba. El propio artista decía que su cámara Polaroid era su “lápiz y papel” para realizar bocetos.

Andy Warhol compró, en 1976, una cámara point & shoot Minox modelo 35EL de 35mm. Con ella siguió documentando su vida de manera incansable. Fue un punto de inflexión importante: la fotografía dejaba de ser un medio accesorio para convertirse en un sistema de expresión indispensable para Warhol. Se ha dicho que esta fotografía en blanco y negro, mucho más personal y con menos dosis de celebrités, es la más cautivadora.

Warhol se adelantó más de 20 años a la aparición de Instagram, fenómeno de la era de la conectividad que ha propulsado de manera inimaginable la producción fotográfica en general y el autorretrato.

Warhol fue un fotógrafo obsesivo, se calcula que realizó más de 100,000. Quizá este artista no consideró la fotografía como su medio prevalente de creación artística. Sin embargo, existe una paradoja: Sin fotografía es inconcebible el gran corpus artístico del amo del Pop Art.

Vía blog Mirada Universal del Colectivo Círculo Rojo


* Óscar Colorado Nates es titular de la cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana. Autor de libros como Instagram, el ojo del mundo, Fotografía de Documentalismo Social, entre otros. Editor y Director General de la revista fotográfica universitaria MIRADAS. Miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY) y creador de Óscar en Fotos, blog de reflexión fotográfica líder en Iberoamérica.
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