Este artista, además de luchar por la libertad creativa en China, se encontraba en una  batalla, desde hace muchos años, contra sus demonios y su depresión

“La vida es un

precioso regalo,

Pero a veces siento que

ha sido otorgado a la persona incorrecta”

Por Eileana Bonilla

El mundo artístico se sacudió a finales del mes de febrero, cuando se anunció el suicidio del gran fotógrafo, poeta y artista Ren Hang. En los días siguientes llegaron a nuestras pantallas numerosos mensajes hacia el artista caído, desde despedidas de sus colegas y galeristas, hasta infinitas muestras de amor por una vasta cantidad de seguidores y escritores.

Siempre es sorprendentemente triste cuando una persona tan joven cae en los brazos de la muerte, aún más por razones que no son fáciles de comprender para el resto de nosotros. Ren Hang se encontraba en la cima de su carrera, le llovían trabajos en colaboración con publicaciones de renombre internacional, y ni qué decir de las  muchas comparaciones con grandes fotógrafos como Araki y Ryan McGinley. Ren siempre se hizo de un estilo propio y una mezcla visual que le caracterizó y lo llevó a donde se encontraba, a donde ahora se encuentra.

Ese equilibrio desordenado en sus tomas es núcleo de su grandeza, donde mezclaba figuras humanas desnudas con la naturaleza y con lo creado por el hombre. Genitales sin pudor, rostros secos, abrazos sin consenso y abrazos mutuos. El cuerpo humano y lo que le rodea. El cuerpo humano y objetos inusuales. El cuerpo humano con otro cuerpo humano.

Una de sus facetas también conocidas, fue la poesía. En su blog, bajo un apartado conocido como “Mi Depresión”, escribía entradas en las que describía  su enfermedad de una manera tan sofocante, pero a la vez de una manera tan preciosa y limpia, que al leerse se puede sentir el alma de uno quebrantándose y  los escalofríos van recorriendo todo el cuerpo. Se puede leer y sentir el dolor que Ren sentía, e incluso es una ventana más para entender su quehacer artístico y su vida.

“Siempre puedo escuchar el sonido del disparo. Al principio, hace un largo tiempo, solía asustarme. Ahora, suena como si alguien estuviera taladrando mi cabeza con un martillo, como si fuera un sitio en obra negra, como si por muchos años intentasen cubrir los rascacielos sin conseguirlo. Demasiada gente sin hogar llorando en mi cabeza. Ah, problemas. Quiero ser mortal. Ellos no me dejan dormir, no me dejan ir. No duermas, hey, no salgas. Sí, bueno… Aún así, sal todos los días, ponte buenas prendas previa y cuidadosamente seleccionadas, revisa el espejo, ve a tu propio funeral. La negativa ha sido gigante. Cada destino es como andar de luto por su propio correr al camino.”

Ren Hang será recordado por la vieja y la nueva escuela, pues a pesar de haber fallecido a la edad de 29 años, su trabajo fue bien reconocido por artistas con mucha trayectoria y está siendo acogido por la nueva generación de artistas que buscan su liberación. Y es así, como Ren se transforma en un gran ejemplo de lo que es la vida: a veces horrible, a veces hermosa, a veces tan horrible que se ve hermosa y otras veces tan hermosa que parece horrible. Y entendemos lo que es la relatividad, lo que es la inconformidad e intentamos entender todo aquello que no entendemos. Larga vida a Ren, siempre será bien querido, extrañado y admirado. Aquí, un poema escrito en Chino que está fechado en este año:

“Te miro,

Aún temoroso de que desaparezcas

Te sostengo,

Aún temoroso de que desaparezcas
La Luna no desaparecerá

El sol no desaparecerá
Aún nublado,

Aunque no puedas verlos allá arriba,

Sabes que no desaparecen

(Solo me tengo que consolar)”