Emma Watson se mantiene en un pensamiento hegemónico, capitalista y patriarcal. Intenta, desesperadamente, ser legitimada por el sistema.


Ustedes deben pensar: “¿Quién es esta chica de Harry Pottery qué hace aquí en la ONU?” Pues es una muy buena pregunta, yo también me la he estado haciendo. Pero todo lo que sé ahora es que, realmente, me interesa este problema y quiero ayudar a que las cosas mejoren. Habiendo visto lo que he visto y teniendo la oportunidad de hacer algo para cambiarlo, es mi responsabilidad decir algo.

— Extracto del discurso de Emma Watson en el marco de la campaña HeForShe

Por Francisco Javier Lermo Peña

De ser aquella niña reconocida por su popular personaje de “Hermione” en Harry Potter, a convertirse en una de las líderesas más reconocidas a nivel mundial, Emma Watson despertó en la sociedad el interés por la palabra y el pensamiento feminista.

Sin embargo, su pronunciamiento representa una dualidad, ya que su participación ha generado, en su mayoría, gran aceptación, pero también desagrado. En el marco de la campaña HeForShe de UNWOMEN, resultó para algunos incongruente al hablar de género e igualdad y, al mismo tiempo, representar lo comercial y estereotipado del discurso “hollywoodense”. Además su discurso, no toma en cuenta la realidad de mujeres de sociedades pobres, como las latinoamericanas. La postura feminista que representa, goza del privilegio capitalista.

Fotos que realizó en Vanity Fair hace unos días, generando gran polémica. Acusada por muchos como hipócrita, le preguntan, ¿puede alguien ser feminista y posar para Vanity Fair de esta forma?

Por otro lado, su presencia y palabras han contribuido de gran manera a generar atención al movimiento, formado desde hace muchos años. Watson, al ser una figura comercial, es escuchada y atendida por quien es, siendo más relevante su presencia internacional para la sociedad incluso que las de su propio país o las académicas. Desde esta perspectiva, el trabajo de Emma Watson resulta necesario y de gran aporte para el movimiento feminista y la perspectiva de género.

Las problemáticas del feminismo que ostenta Watson son: haber ignorado sus raíces, no contextualizar a todas la mujeres, mantenerse en un pensamiento hegemónico dominante y pertenecer a una lógica capitalista de sistema patriarcal. La doctora Francesca Gargallo, resalta que el problema radica en su desesperado intento de lograr la legitimación por parte del sistema capitalista global y sexista tal como lo conocemos, [] dejando de escuchar las bases populares.

Desde 1946, con la creación de la “Comisión sobre el Estatus de las Mujeres” de las Naciones Unidas, la equidad de género ha comenzado a ser un tema transcendente en las agendas de las organizaciones nacionales e internacionales. Este tipo de acciones se ha basado en las normas de lo “políticamente correcto”, resaltando un feminismo de Estado que crea institutos o ministerios de la mujer (en México, el INMUJERES desde el 2001 o UNWOMEN considerado como el organismo del feminismo institucional internacional). Este feminismo institucional, dentro del gobierno, rompe de forma radical con los feminismos anteriores que apostaban a mantenerse alejados del sistema y poder.

El feminismo institucional es un aliado a nivel gubernamental, que ha generando cambios en las agendas políticas de los países, replanteando los mecanismos de crítica y lucha, consiguiendo a su vez un trabajo en equipo del movimiento feminista. Citando a la doctora Sonia E. Álvarez, hace falta que las mujeres se muevan como sociedad civil y se organicen por grupos de intereses que puedan ejercer un control constante, tanto con sus pares en la sociedad civil, como con los interlocutores del Estado.

Bajo esta breve revisión, es de resaltar que el feminismo, en sus diversas vertientes posee un fin en común: la construcción de una sociedad desde una visión contextualizada y no capitalista. Si se realizara un trabajo equitativo y en equipo de movimientos sociales, que beneficien esta ideología, el feminismo tendría diversas ramas de lucha para alcanzar la meta que tienen todas en común: ¡Libertad!