Esta muestra explora los principios sociales y marxistas en la obra de uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, racionalista radical y segundo director de la Bauhaus, que trabajó y enseñó en Alemania, URSS y México.

“La forma constructiva no conoce la patria; es interestatal y la expresión de una actitud de construcción internacional. El internacionalismo es una de las virtudes de nuestra época.” Hannes Meyer, Die Neue Welt, 1926.

A principios del siglo XX se vivió una de las olas de transformación artística, estética y diseñística más importantes de la historia moderna, que rompería con las formas antiguas que no obedecían más a la realidad material de las sociedades industriales. La arquitectura grandiosa, preciosista y ornamental del pasado cedía ante los nuevos principios de diseño basados en las necesidades programáticas de la vida proletaria común, ideas que surgían desde las vanguardias como El Estilo en Holanda, el Constructivismo ruso y la escuela de la Bauhaus en Alemania. La institución fundada por Walter Gropius en 1919 y cuyo nombre significa “Casa de Construcción” fue un lugar de experimentación artístico-artesanal-industrial que tenía como objetivo llegar a la creación de una obra de arte total (Gesamtkunstwerk) en la que intervinieran todas las ramas del diseño, desde la tipografía y los textiles hasta el mobiliario y la arquitectura.

Desde sus inicios, la Bauhaus fue polémica por sus ideas claramente alineadas con la izquierda y el pensamiento marxista que daba origen a su ethos (la primer declaración de la escuela tenía como portada un grabado de Lionel Feininger, “La Catedral del Socialismo”). Sin embargo, acaso su etapa más radical y política se dio bajo su segundo director, el suizo Hannes Meyer. Funcionalista revolucionario, Meyer creía que el arquitecto no podía ser ya un artista dedicado a la creación elitista individual sino un trabajador social más al servicio colectivo, ideas que plasmó en numerosas obras a lo largo del mundo.

Meyer sostenía que la arquitectura no era en sí una labor de creación artística sino un trabajo racional de ordenamiento de espacios con base en un programa producto del análisis científico de la vida diaria. Preocupado especialmente por la vivienda, Hannes Mayer veía el diseño arquitectónico como un proceso colectivo en el que debía intervenir un equipo amplio, pues mientras más variadas fueran las competencias de los colaboradores, el resultado sería mejor y más válido científicamente. Bajo su administración, la escuela consiguió dos de sus más importantes contratos constructivos: el conjunto de cinco edificios de departamentos en Dessau llamado Laubenganghäuser y la Escuela Sindical ADGB en Bernau, construcciones ambas que aún sobreviven y atestiguan las ideas de la Bauhaus.

Se expone en el Museo Franz Mayer la muestra El Principio Coop – Hannes Meyer y El Concepto de Diseño Colectivo para recordar la vida y obra de un personaje fascinante cuyas ideas lo llevaron a recorrer el mundo, siempre exiliado, siempre recibido en sociedades progresistas. Tras ser substituido en la dirección de la Bauhaus por Ludwig Mies Van Der Rohe, de ideas políticas más moderadas, y ante el alzamiento del nazismo, Meyer viajó primero a la Unión Soviética, donde trabajó en el Primer Plan de los Cinco Años. Después, y tras una breve estancia en Ginebra, viaja a México por invitación de Lázaro Cárdenas, donde trabajó como director del Instituto de Urbanismo y Planeación (1939-41) y luego como director de Estampa Mexicana, brazo editorial del Taller de Gráfica Popular.

Dividida en cuatro temas (Sociedad, Educación, Arquitectura y Paisaje), la exposición, que es una coproducción entre la Fundación Bauhaus Dessau, El Museo Franz Mayer y la UNAM bajo la dirección del Goethe-Institut Mexiko, y que forma parte del Año Dual México Alemania, reúne más de 200 fotografías, planos y maquetas que permiten leer claramente el pensamiento de Meyer, así como mobiliario original y una sala de documentación donde el visitante podrá conocer más sobre aquél arquitecto marxista en una época en la que la arquitectura y el diseño, al parecer, han vuelto a ser juego de élites en detrimento de la sociedad.

El Principio Coop- Hannes Meyer Y el concepto de diseño colectivo

Museo Franz Mayer

Avenida Hidalgo 45, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 28 de mayo de 2017