Hubo una época en la que los últimos discos de música electrónica llegaban desde Londres en cajas de Coca- Cola a las tiendas y los DJs se partían la cara para conseguir los últimos ejemplares. Así fue como llegó la música electrónica a España.

Por Enrique Mendoza Ruiz

Siempre se ha considerado un “beatmaker”. Un hombre ecléctico. Alguien que a partir del rap, el break británico y el hip-hop inició una evolución dentro de lo que llama su “gran década”. Su contacto con la música electrónica inició en 1988 rapeando y bailando break dance en las calles de Sevilla cuando este género en gran parte de España era casi desconocido. Fue así como poco a poco entró en una forma de vida que no terminaría sino hasta una década después con su último disco, Sheroine.

Brunetto inicia así su relato. Es un músico, compositor y DJ que actualmente vive en Barcelona, se dedica al periodismo musical en el sitio digital Freelastica y está trabajando en un proyecto llamado Wolf and Amadeus, “donde tratará por igual atmósferas cinematográficas, electrónica y música clásica”.

Brunetto habla de los noventa no sólo como la década que definió su trayectoria, sino también como la época donde la música electrónica empezó a darse a conocer en España en medio de un ambiente donde también empezaban popularizarse otros géneros como el hip-hop y el rap. Géneros con los que este B-Boy originario de Sevilla todavía se identifica plenamente.

En ese tiempo, explica, las personas que querían conocer la música electrónica literalmente tenían que salir de Sevilla para conseguir discos nuevos debido a que casi todos sólo podían comprarse por catálogo o viajando a Londres (el Internet aún no mostraba todo su poder). Esto se debía en buena parte a que Sevilla, urbe donde el flamenco y las celebraciones religiosas estaban a la orden del día, “era una ciudad más clásica” que las cosmopolitas Madrid o Barcelona. Pero esto, cuenta Brunetto, empezó a cambiar a partir de 1992.

Brunetto, compositor y DJ.

“Si tuviera la oportunidad volvería”

Ese año fue importante para España por la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal que se realizó en Sevilla, un festival cultural que año con año reunía las delegaciones culturales de decenas de países. En ese tiempo también se hizo bastante popular “la ruta bakalao”, una especie de gira que la gente hacía en coche por los bares donde sólo se bailaba música electrónica, también llamada música bakalao. Esas fiestas, que surgieron en Valencia en contraposición a la música ligera de los bares y que escandalizaban, incluso, a intelectuales como Camilo José Cela, podían reunir a miles de personas y durar fácilmente días enteros. “La escena electrónica por mi tierra, que es el sur de España, creció muchísimo. Sobretodo lo que fueron las macrofiestas. Fue una época donde se programaba muy buena música de importación que casi no encontrabas en las tiendas de discos. Música que yo y muchos de mis compañeros nos volvíamos locos por conseguir”, debido a que, explica Brunetto, la competencia por conseguir los últimos discos de música electrónica era muy reñida.

“Se hizo en Sevilla un circuito de salas muy pequeñas, con capacidad para 200 personas, donde programaban muy buena música”. En ese tiempo, agrega el compositor, empezaron a abrirse tiendas en las que llegaban cajas de Coca- Cola repletas de discos de vinilo por los que los DJ se partían la cara para conseguir los últimos vinilos de Londres ya que había lugares donde abrían a las diez de la noche, pero la gente no empezaba a llegar sino hasta las doce, recuerda Brunetto. “Tú en esas dos horas sin gente en el club te ponías a escuchar los discos e ibas apartando los que te interesaban”. Comenzaba así una nueva era.

Fue justo en esa época en la que Brunetto descubrió la temática del White Label y toda una parafernalia que incluía cuerpos sudados, muchos colores, una maratónica vida nocturna, ruteros que viajaban con el único propósito de encontrar nuevos lugares donde bailar y músicos que no sentían timidez en mezclar todo tipo de cosas. “La gente decía: “Mira, vamos a escuchar a Brunetto porque ningún otro DJ coincidía en la ciudad con la música de sus discos”. Fue muy bonito eso”, recuerda. Fue también, sostiene, una época en la que creció mucho como DJ.

En 1996 el paisaje se volvió más alentador para Brunetto. Mientras que el bakalao dio paso al makineo, una tendencia llamada así por la cadencia maquinal de la música que se tocaba en las fiestas, surgieron a raíz de ese año muchos brokenbeats y agencias que promovían a los antes incipientes pioneros de la música electrónica. “En ese tiempo formaba parte de una banda llamada Bockors donde mezclábamos rock indie, rap y rock metalero, la verdad nos fue muy bien porque tocamos de teloneros de bandas como Prodigy, Chemical Brothers, etc. Fue fantástico la verdad. Si tuviera la oportunidad volvería”.

Fiesta Makinea, así fueron los inicios de la música electrónica en España. Foto: El Español

We´re: En esos momentos el rap y el break ya habían emergido como una contracultura. Eran algo que empezó producido por personas marginadas por el sistema que después mucha gente terminó siguiendo, ¿A ti qué te atrajo del rap?

Brunetto: A mí lo que me atrajo del rap fue saber que estaba en una ciudad como Sevilla, donde el flamenco está a la orden del día, y que siempre me había gustado juntarme con personas que venían de afuera. Tenía un amigo de Tampa, Florida. Me juntaba con los negratas. Me gustaba salir con mujeres que venían del extranjero, y a veces iba a sesiones de funky y rap. También, relativamente cerca de Sevilla había una base americana, la Rota. Había un muy buen rollo. Y de ahí me pareció que los breaks, que la forma de samplear de los raperos era súper divertida. Muy creativa. Eso fue lo que me atrajo. Su aspecto político o más gansta no me atraían mucho. Por eso, de mis bandas favoritas cuando me ponía a escuchar rap, siempre diré que eran Ice T, A Tribe call Quest, o bandas típicas como Beastie Boys. Me gustaba mucho su forma de expresión (…) Para mí lo tenía todo y esto no lo había visto en cualquier otro estilo de música o cultura.

Bockors en concierto.

We´re: Por último, háblanos de tu último LP, Sheroine:

Brunetto: Es mi último LP, y desde él mi vida como músico ha cambiado mucho. Desde que decidí venir a Barcelona en 2006 decidí cambiar la noche por el día. Todo esto que viví estupendamente y lo gocé durante 15 años: Poner música, actuar, ir a muchos lugares, viajar y demás, tenía que cambiar. Tenía que cambiar un poco el chip. Ahora mismo como músico empleo mucho menos tiempo de lo que me gustaría, pero me he puesto el reto de ser compositor de bandas sonoras de películas. No sé cuando, porque también vivo mi día a día, y al día de hoy estoy muy feliz trabajando con la prensa musical. Me encanta ayudar a otros artistas y ver cómo crecen. Como Forest Gump, se lo que quiero, sé a quién quiero, pero no sé cuándo saldrá. (Sheroine) Fue un homenaje a los noventa y fue el único álbum que produje estando aquí en Barcelona. Las demás colaboraciones venían de afuera de Estados Unidos o de gente que venía de esos años.

Hoy para Brunetto tanto en el periodismo musical como en los blogs musicales. la gente valora a los artistas que se hacen tanto en España como fuera de ella. De empezar como una tendencia de grupos reducidos, hoy la música electrónica, en su opinión, ha ganado terreno en ciudades como Sevilla, donde era prácticamente desconocida.

Foto de portada: Máxima FM