Por Enrique Mendoza Ruiz

Tras una reunión rápida los padres se disponen a hablar con la directora. Han sido días sin agua, rumores de whatsapp y maratónicas jornadas entre el trabajo y casas de familiares. No sólo quieren que sus hijos regresen a clases, sino también saber cuál es la condición de su escuela que, tras el sismo, fue seriamente dañada. Temen que los salones de sus hijos ya no sean seguros, pero también que la SEP y Protección Civil se haya olvidado de ellos.

Decenas de padres de familia continúan exigiendo a las autoridades estatales y municipales una respuesta concreta para la situación que atraviesa la escuela primaria Amado Nervo, ubicada en la calle Universidad número 2, en el municipio de Los Reyes Acaquilpan, Estado de México. Esta primaria se encuentra cerrada desde que el pasado 19 de septiembre un sismo con una magnitud de 7.1 grados en escala de Richter cimbró buena parte del territorio mexicano produciendo daños en las paredes y columnas de la institución educativa a tal grado que tanto los docentes como los padres de los alumnos de la escuela Amado Nervo se encuentran a la espera de un diagnóstico especializado que determine cuál será el destino de este inmueble.

Heriberto Ortega, uno de los padres afectados, conoce esta escuela desde hace 30 años. Como su hijo, había estudiado ahí. Aunque no sufrió el sismo en la escuela Amado Nervo, sí sintió como la tierra se sacudió con gran fuerza en buena parte del municipio mexiquense el pasado 19 de septiembre. Ese día ya había salido de la escuela con su hijo, y debido a que la Secretaría de Educación Pública anunció que no habría clases en los estados afectados por el temblor y a que “una que otra barda se cayó en el municipio” decidió no llevar a su hijo al colegio el día siguiente. Pasada una semana del sismo, y una vez que Heriberto revisó el estado de su casa y vecindario, regresó el pasado lunes a la primaria para ver cómo se encontraba la escuela de su hijo. Fue entonces que vio por primera vez en persona los daños que el temblor provocó en la primaria.

Bardas, paredes y columnas con largas grietas abiertas en diagonal fueron algunas de las cosas que Heriberto y otros padres pudieron observar desde el exterior de la escuela con gran inquietud debido a que la mayoría de ellos se les había dicho hasta el domingo pasado que sus hijos podían regresar normalmente a clases la mañana del lunes. Sin embargo, las respuestas que tanto él como el resto de los padres recibieron por parte de las autoridades los días siguientes apenas y resolvieron sus dudas.

La Secretaría de Educación Pública anunció que a partir del 25 de septiembre las clases de reanudarían de manera escalonada estableciendo ocho pasos para que cada institución pudiera regresar a sus labores normalmente garantizando la seguridad de su personal y la de sus estudiantes. Entre esos pasos destaca que las escuelas que estén bajo responsabilidad directa de la SEP, deberán de ser revisadas por Directores Responsables de Obra (DRO) con el fin de establecer si están en condiciones para reanudar clases. Dichos Directores, que son ingenieros o arquitectos certificados para supervisar la seguridad estructural de un edificio, son los únicos que pueden emitir un Dictamen de Seguridad Estructural que le permita a las escuelas volver a clases. Y la primaria Amado Nervo, de acuerdo con los padres, no lo ha recibido, aún con la presión que han ejercido sobre las autoridades.

De acuerdo con Argelia Ruiz, madre de uno de los niños que asisten al Amado Nervo, la directora de la escuela no tenía conocimiento de que el dictamen tenía que aplicarlo un Director Responsable de Obra (DRO) a tal punto que tanto ella, como el director del turno vespertino insistieron en “darle un voto de confianza” a los elementos que Protección Civil y Bomberos del municipio. “Al momento de presentarnos el lunes a la escuela todos nos encontramos con que la maestra no tenía conocimiento de que las escuelas tenían que haber aparecido en un lista para regresar a clases porque ella misma comentaba que quien quisiera quedarse en la escuela podía quedarse. ¿Por qué si todavía no estamos en lista (el dictamen del DRO) sí pueden quedarse a trabajar algunos (niños)?”, comentó agregando con Heriberto que no ha habido una buena comunicación por parte de la escuela con los padres de familia, quienes actualmente quieren saber qué va a suceder con la escuela donde estudian sus hijos.

De acuerdo con medios locales de los 3 mil 388 planteles dañados por el sismo del pasado 19 de septiembre, mil 899 tienen afectaciones intermedias y 464 se encuentran en un estado inoperable, y ha sido tal la incertidumbre de docentes y padres de familia que el pasado 28 de septiembre cerca de 250 docentes (la mayoría proveniente de municipios como Chimalhuacán, Los Reyes La Paz y Chalco) se plantaron en el acceso del Palacio de Gobierno para exigir una respuesta inmediata de las autoridades.

This slideshow requires JavaScript.