Un poema de Luis Roncayolo

 

¿Quién transmitirá la Revelación

a las piedras?

¿Quién comunicará el ser a aquello

que sólo es ser?

He intentado e intentado

hablar con ellas,

pero mi voz, lógica y animada,

choca y revienta anonadada

con la inanimidad de su ser.

 

Y así como san Francisco intentó,

en su santa ebullición transmitió

la verdad teárquica a las aves

y a los demás animales,

así participó de la transmisión

que los arcaicos Oráculos

otorgaron primero

al patriarca de las naciones.

 

Si ellos con los ángeles tuvieron conversaciones,

y si a los ángeles los arcángeles hablaron,

y a los arcángeles los poderes supremos,

nosotros aquí abajo sólo sabemos

que al participar de la comunicación

de lo teárquico y eterno

debemos transmitir la Revelación

a las rocas y a lo quieto.

 

Así de lejos siento que me hallo

de la luz aquella

que brilla en la vida de los santos.

Y es porque mi vida se quiebra

que no soy sino profeta

entre las piedras.

 

Foto de portada: Chris Steele-Perkins, Magnum Photos, Afganistán, 1998.