Un poema de Yver Sorród

Y te busco de reojo, como dicen que se mira a los muertos sin querer…
Mas yo quiero y no te encuentro.
Aparece de una vez… No te ocultes, no me asustas.
Mi alma pide tu presencia, yo te ruego una palabra y te invoco aquí con cantos, ¡desgarrándome la piel!…

Y te gimo como un perro, y maúllo como un gato, mas no encuentro que morder, ya mis garras no te alcanzan, ni mi olfato te descubre, ¡ni te cubre mi querer!

Ven, enséñame tu espectro y demuéstrame que hay vida más allá de esta vida y ¡no hay muerte que temer!…

Si lo quieres, ven despacio y te anuncias con tus pasos que llenaron tanto ayer…
No me importa como vengas, si es que vienes hacia mí.
Sí recuerda que te espero y tengo tiempo para ti…

¡Necesito que me expliques, que me digas lo que sigue y qué le digo a él por ti!…
Yo aquí miro de reojo, esperando que aparezcas, como dicen que aparecen nuestros muertos…
Por lo menos una vez.

Foto de portada: Huffintong Post / Magnum Photos.