Por Luis Roncayolo

 

¿Está la Gracia actuando

dentro de mi alma?

¿O sólo actúa mi libre albedrío

cuando bien me comporto?

Antaño el monje Britania

afirmó junto a Zenón

y al sabio Marco Aurelio

que el alma es autora del bien

y el mal una decisión.

 

¿Pero acaso tengo razón

de gloriarme de mis acciones?

¿Acaso mi actuar en el bien

es comercio con las alturas

para finalmente obtener

un premio por mis bravuras?

 

Así lo venden los de hoy,

infieles que buscan consuelo,

en un bien nacido de obras,

diciéndose todos contentos

que son todos buenas personas.

 

En África se oyó el rugido

del santo león enfurecido

en contra de los que glorían

el bien en los hechos del hombre.

Y pronto entendieron que el monje

enseñaba un bien en la vida

que no reclamaba del alma

acudir a lo Alto en salida.

 

Así concluyó la contienda

de creernos buenos y santos,

pues sería vivir en soberbia,

cuando ese mal que ellos niegan

está en nuestro cuerpo enterrado.

 

Foto de portada: Martine Franck, Magnum Photos, Nepal.