La masacre de Acteal, Chiapas, del 22 de diciembre de 1997 “adquirió una notoriedad mundial como exponente de la violencia contra la población civil”, pero la mala investigación y la ausencia de respeto a los derechos y las demandas de las víctimas aumentaron el nivel de impacto comunitario, aseguró el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba). “Es decir, al impacto de la masacre se suma el de la impunidad en que se encuentra el caso”, afirmó.

En el marco de la presentación del “Estudio psicosocial de los antecedentes, factores asociados al hecho y manejo de la emergencia, consecuencias psicosociales e impacto colectivo”, el Centro Frayba lamentó que hasta la fecha no haya responsables sancionados penalmente, pues “han sido poco a poco liberados debido a que se determinaron violaciones al debido proceso”.

En el Estudio psicosocial se analizan los hechos de violencia sufridos y el patrón de la masacre a través del tipo de víctimas, principalmente mujeres y niños, así como el carácter “masivo e indiscriminado” del ataque, explicó Frayba.

El informe también aborda el impacto en las víctimas y en la comunidad, tanto desde el punto de vista de las reacciones colectivas y clima emocional, como de los impactos específicos en las víctimas y diferentes grupos de afectados y sobrevivientes. De acuerdo con el Centro, se estudió “el nivel de terror producido por el ataque, así como los procesos de duelo por la masiva pérdida traumática y las consecuencias de la matanza de mujeres y niños en sus familias y la comunidad, en un contexto de militarización y destrucción de una comunidad que ya había sido desplazada con anterioridad”.

Además, incluye la evolución de la situación comunitaria de Acteal y sus acciones para lograr la justicia. En este apartado, Frayba acusó que, a pesar de que la respuesta institucional había sido “permisiva e inoperante” en la prevención de la matanza, las víctimas “hicieron denuncias y confiaron en la investigación imparcial de los hechos”.

Entre otros contenidos sobre la masacre que dejó por lo menos 45 indígenas de Chenalhó muertos, el Estudio incluye la visión de la comunidad de su propia identidad y la autoevaluación de los impactos sufridos, al igual que un informe pericial médico forense sobre las circunstancias y causas de muerte con base en las autopsias oficiales realizadas en los cuerpos de las víctimas mortales y documentos oficiales de la escena del crimen en la masacre.

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Un artículo publicado originalmente en Desinformémonos.