A Gabriela

 

El caballero recorrió mares y montañas.

El caballero anduvo por desiertos y cascadas.

Se enfrentó a turcos y moros a caballo.

El caballero caminó, cabalgó,

al ritmo de las campanas.

 

Recordaba las historias de su abuelo,

de cuando el abuelo de su abuelo navegaba,

profanando iglesias al canto de sus dioses,

de promesas de salvación entre damas,

y muriendo en violenta cabalgata.

 

El caballero se había convertido,

transformado su vida, sus cometidos,

y ahora cabalgaba peregrino hacia lo santo,

hacia el templo de los templos más antiguos,

respetuoso ante todo de su amada.

 

Largo es el camino a Tierra Santa,

largos los mares y montañas,

largos los desiertos y cascadas,

que el caballero anduvo tras la noche

en que Gabriel le dijo ven,

luchando a turco musulmanes,

ya que es largo el camino

rumbo al templo de Jerusalén.

 

 

Mi caballo por un Reino

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