Un texto de Fernando Alonso

“Los placeres violentos terminan en la violencia, y tienen en su triunfo su propia muerte. Del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz.”

 Romeo y Julieta, Acto II, Escena VI.

El olor de la Casa Roshell funde el tabaco con el perfume. Las mesas tienen ese toque íntimo para decirse cositas al oído, y de fondo se escucha Arráncame la vida. Un beso apasionado en el rincón y una llama que baila en el escenario. Sí, un deseo en el cuerpo que se acaba como una vela trémula. El mero lugar te hace el amor, respiras el deseo ese ambiente húmedo, lo puedes entre ver con esa luz roja. “Arráncala y toma mi corazón”.

Roshell Terranova abrió en la calle de Aragón de la Ciudad de México el que ahora es un famoso el club travesti, transgénero y transexual. Esas T completamente incomprendidas en las siglas LGBTTTI. Ahí brinda talleres de personalidad, tienes que medirte el pie, caminar segura, debes sentir el papel.

Camila José Donoso se encontró con oasis del deseo. Su investigación sobre la casa Roshell duró seis meses, más que el rodaje en sí. Roshell comenta con toda soltura que la película captura la esencia de Casa Roshell, que es un oasis para la comunidad travesti.

La directora describe que hizo una gran relación con Roshell. No hubo escenas complicadas, comenta una de las participantes, todo fue vivido.

Después de toda la semana de ser conductor, después de trabajar en la constructora, en el despacho “Esto es un premio para mí, de todo el esfuerzo de la semana”. Este es territorio libre, es donde dejas de ser un hombre para convertirte en fuego, una flama trémula que danza en las ovaciones del escenario. “Entre que te maquillas y te vistes no sabes que calorón da.”

Este es el único día que viene al club. “Aquí hacen lo que quieren, no me molestes, ¿quieres venir a hacerme un escándalo? Ven, no te van a dejar pasar. ¿Mis fotos? Haz con ellas, dile a quien quieras. ¿Quién eres tú? Puedes ser quien quieras. Una chica intelectual, una chica rebelde, una traviesa, es más, puedes ir más allá, puedes ser una sirena, tú eres el límite”.

“Tú no eres gay, simplemente descubriste que hay otro tipo de mujeres.”¿Qué es el amor? Hay ideal, hay entrega. Me consumo de amor hacia mí. Yo sé lo que soy, soy la belleza. No me interesa la familia, el trabajo, el dinero o la apariencia. Yo ya no tengo nada que perder, sólo una cosa: la Casa Roshell.

“Yo soy bisexual, yo hetero…” – Platican los caballeros que asisten- “¿Por qué no estás en un teibol?” El otro contesta: Porque aquí me la paso mejor. Además, yo aquí lo que veo son mujeres.

-Pero afuera no lo son.

-Pero estamos dentro, yo lo que veo aquí son damas.

¿Podemos hablar de identidades? Esas son las profundas certezas que uno va recreando. ¿Qué pasa conmigo? Todo lo que ahorita hay es lo que tiene que estar, el presente perpetuo. La vida es una interpretación, una imparable potenciación, yo te agradezco cuerpo mío, te abrazo, te reconozco, vénganos tu reino.

“Cuando los hombres están afuera de aquí son bien culeros con nosotras”, pero adentro, cuando están adentro juegan al amor.Él le habla de su belleza, de lo que sintió al verla, le habla de lo que siente. Le expresa su deseo, se pasan el humo en los labios, un profundo suspiro. Me dio un beso, se levantó y se fue.

Él tiene novia y en el mundo de afuera quiere ser reconocido como él no se siente, quiere que la gente le reconozca por lo que no es. Se va a casar, tiene hijos, siente que algo le falta en la vida. ¿Podrá amarse algún día como yo lo amo?

Los maridos visitan abismos de deseo. Frecuentan el cuarto oscuro de Casa Roshell. Ahí dentro sólo hay lugar para el deseo, sombras que se encuentran en la oscuridad, el sonido de cuerpos que se comen y destellos sensoriales de fuego y que se acaban con la rapidez de la pólvora. Las esposas los esperan en casa.

Son caminos difíciles, separaciones, desilusiones, proyectos de vida que la gente te hace. Peleas, insultos. Dicen que en la cama y en la cárcel se conoce a los amigos. Yo estoy seguro, “en el cuarto oscuro se ve cada cosa que seguramente nadie me creería.”

Roshell y muy pocas, cada vez más afirman: Yo ya no puedo ni concibo otra vida que no sea esta. Orgullosa declara: “La gente puede llegar ahí a disfrutar su sexualidad pero también se dan talleres de personalidad, derechos humanos. CasaRoshell es un punto de encuentro para que  la gente se conozca. El hecho de tener el club es ya hacer activismo, es un lugar para que las personas se sigan desarrollado, es gente que ha logrado el cambio de nombre y de género a nivel legal.”

En el video documental se menciona: “Lo que hacemos está más allá del sexo. Es el arte del afecto, hay cariño, hay alma, hay aprecio, cuidados.” Camila Donoso, la directora del documental, declara: “Hay una intención desde la legalidad de cambiar la situación pero a pesar de ello no basta para hacer un cambio cultural real. Se sigue discriminado, esa cosa legal, necesitamos de cuestiones educacionales, formativas, para cambiar de manera contundente.”

La cinta nos muestra la narrativa de vivencias ficcionales, identidades inventadas, fugas de libertad, crónicas sobre el cruce de fronteras, el más profundo anhelo de sí y la elaboración de oasis, iluminaciones profanas. Un oasis en medio de la cruda violencia sobre el deseo y el cuerpo.

Casa Roshell tiene sus diez mandamientos pero en los tres últimos son cruciales: No fingirás la voz, todos sabemos quién eres, las que la fingen “van a parecer Chabelo”. Beberás y brindarás toda la noche. ¿Qué vas a tomar? ¿Una cubita? Hay cervecita, ¿Un mezcalito? ¿Un vodquita? ¡Qué asombroso es el tequila! Salud, salucita. El último y el más importante. No faltarás cada semana a Casa Roshell.

Que ninguna se quede callada

Foto de portada: Filamadrid