Detrás del polvo se oyen las risas de las hienas.

¡Cierren filas jóvenes entre los grandes,

porque no son sólo hienas las que acechan,

con hambre en la planicie de las bestias!

 

Un bosque de rayas negras cabalgó espantado,

en estampida mezclando el aire con la tierra,

ocultando nuestra ruta rumbo al agua,

y un toro bufa fueron cebras.

 

Cuántas generaciones van,

peregrinando en formación,

a un gran verdor que alguna vez vieron,

nuestros ancestros milenarios.

Y los ancestros de tantos otros,

que en esta lucha por sobrevivir,

andan y andan sin cansancio,

rumbo a las aguas del porvenir.

 

En medio del laberinto de la tormenta,

amenaza el perdernos en nuestros miedos

a ser devorados por los leopardos,

y aún así empujamos hacia un pequeño bosque seco,

única esperanza de grandes y pequeños,

siendo el único intermedio de sosiego,

en el andar de los seres perplejos.

 

Pero hay veces que algún joven,

se pierde en los torbellinos postreros,

confunde el rastro de su madre,

regresando al desierto de los leones.

 

Marchamos, marchamos en columna briosos,

elefantes siguiendo un mismo destino,

por la sed del agua que igual a nosotros,

también migra en ciclos misteriosos.

 

Nuevo año, nueva mente

Foto de portada: El Universo