Si preguntaras la premura de mis pasos,

te diría que es la misma que la tuya,

no importa si resultas ser más rápido,

ya que desde la ventana de lo más veloz,

es la carrera entre una piedra y un peñasco.

 

¡Pero vamos! Corre tanto o más que el viento,

como el antílope, el cheeta, o el peregrino halcón.

Mientras más pequeño seas, mejor.

 

Si aproximarte pudieras

a la velocidad con que a la Tierra llega

la transpiración del Sol,

te tengo noticias funestas:

Sin que te des cuenta,

tu ser se iría hacia adelante,

el mundo te vería hacia atrás,

tu cuerpo se haría nada

como una fugaz estrella,

un flash de centellas

sin paragón.

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Heisenberg

Foto de portada: FreeJPG