Un artículo de Omar Castañeda Saldaña

Seamos honestos: en un mundo como el nuestro, que tiende a ensañarse con las cuestiones del corazón, qué artero nos exprime la vida con asuntos mínimos, infinitamente triviales, ¿quién de nosotros tiene la dicha de conocer el amor, quién osaría dedicar tiempo a tan improductiva inversión?

El amor es una cosa seria, como dice mi estimado Benedetti. Y dados los tiempos que corren, donde la frivolidad campea casi invicta por todas partes, es normal que cosas tan llenas de sustancia acontezcan muy de vez en cuando. Mi intención es invitarnos a festejar tan excepcionales manifestaciones en un mundo que parece diseñado para negarlas sistemáticamente.

¿Qué hacer en este escenario? Nos preguntamos, no por filosofar sino por simple sentido práctico. Estamos aquí y algo debemos hacer, somos acción a pesar de las circunstancias, como sugiere Italo Calvino. Es precisamente en sus Amores difíciles donde he hallado una feliz celebración del amor.

En el cuento “La aventura de un matrimonio” el escritor italiano narra la vida en pareja de Arturo y Elide, trabajadores tan sujetos al imperativo de sobrevivir que raramente pueden darse el lujo de dedicar tiempo al amor; vale decir, dedicarse tiempo para amarse. Es una relación que abunda en zonas de silencio, como el propio Calvino bautizó a esa dificultad, impuesta antes que elegida, de comunicar el amor.

Algo hay en el relato con lo cual me identifico. En principio, pienso, es la zozobra de tener tan poco tiempo para estar con el ser amado, ahora más patente que nunca. Pero quizá no es la angustia en sí, sino el modo en que Elide y Arturo la encaran, esa voluntad hecha acción en medio de la penosa e inaplazable lucha por sobrevivir.

Con la escena final, de una ternura sobrecogedora, Calvino me sugiere una reflexión ciertamente aliviadora. Que la pareja se vea o no es indiferente. Lo fundamental es que por voluntad propia, por elección, se han vuelto mensaje en una situación donde comunicar el amor es sistemáticamente vedado.

Desafiar nuestra desamorosa realidad desde el amor acaso signifique decidirnos a llenar esas zonas de silencio, comunicar antes que poseer, decir antes que desear, elegir la acción antes que resignarse a las circunstancias. Nos convoco, pues, a desafiarla.

Los invito a leer:

Mario Benedetti, “Interview”.

Italo Calvino, “La aventura de un matrimonio”.

El libro, ese objeto inasible

Foto de portada: “Subway Lovers”, una fotografía de Arthur Leipzig, ciudad de Nueva York, 1949.