El texto de Villegas y la dirección de Almanza forman un equipo con el cual gana en realidad un tercero: el público es quien se lleva más trofeos a su casa.

La dramaturga Camila Villegas confiesa: “Se trata probablemente de mi pieza más autobiográfica, pues plasma la experiencia que tengo con mis dos hijos (hoy 11 y 9). Ellos me hicieron reestructurar mis creencias acerca de los roles de género.” El año pasado la escritora invitó a Isael Almanza a dirigir Yaya quiere jugar futbol bajo las condiciones soñadas de cualquier teatrero: un Efiteatro. El director, conocido por montajes como Casa Calabaza y Piel de Mariposa, aceptó el desafío con vista temblorosa; pues nunca antes había dirigido algo para niños. No obstante, su temor fue injustificado: gracias al gran equipo de creativos se hizo un trabajo de oro que hace brillar a los ojos de los espectadores más pequeños.

La escenografía (diseño: Mauricio Ascencio) luce espectacular en el foro grande de la Titería: se trata del cuarto de Yaya (Mireya González) y Pipo (Fernando Sánchez C.). Los dos hermanos tienen intereses disparejos: mientras a él le gusta trabajar con las manos y hacer papiroflexia; a ella le encanta el futbol, sobre todo, jugarlo. Por eso su deseo más grande es ser aceptada en el equipo de “Los gansos salvajes”. No obstante, el éxito futbolístico de Yaya, crea malestar en Pipo. Al parecer ahora se ha convertido en la nueva hija predilecta de su padre. La envidia del hermano crece al tamaño de una tempestad y entorpece su buena relación.

El conflicto central está conformado por los intereses de los dos niños que van en dirección opuesta a las expectativas de sus padres. Pero a pesar de las diferencias, ambos tienen algo en común: el juego. Lo que más aman en la vida es jugar a ser piratas: juntos izan las velas, sacan sus cucharas-espadas y combaten al temible monstruo “Kraken”. Se trata de un pequeño pulpo de papel que Pipo fabricó con destreza para su hermana. Gracias a su viva imaginación el animal de 8 patas se convierte por momentos en una bestia gigante, encarnada o desdoblada por el actor-músico David Almaga. Este último se lleva una medalla extra por la dirección musical y su versatilidad al saber tocar más de nueve instrumentos (clarinete, “guitalele”, melódica, entre otros). La realización de los Kraken (tanto en miniatura como en versión gigante) fue un trabajo en conjunto entre Mauricio Ascencio, Natalia Rojas y Daniel Toledo; los dos últimos aportando en especial sus conocimientos en la fabricación de títeres.

A lo largo de la obra los hermanos van aprendiendo diversas lecciones. Por ejemplo, ¿de qué que sirve ser el capitán y tener el mando, cuando no hay tripulación que se suba al barco? Los niños al final se dan cuenta que ceder y compartir es quizás incluso más importante que ganar y ser el primero. En su escritura Camila Villegas evitó caer en lugares comunes y trató el tema de los roles de género con sutileza. Tampoco hacía falta construir un vil antagonista, aquí los conflictos son internos y realistas. Se siente la cercanía de la autora al mundo infantil y al juego. También los actores logran entrar estupendamente en la convención del juego. En Mireya González y Fernando Sánchez C. vemos a dos niños que se enojan, pelean y reconcilian.

El texto de Villegas y la dirección de Almanza forman un equipo con el cual gana en realidad un tercero: el público es quien se lleva más trofeos a su casa. Los espectadores no solo llenan sus bolsillos con oro también descubren algo mucho más valioso como la función sanadora de las palabras: “¿Me perdonas?”.

Foto: Ricardo Trejo

Grandes y pequeños (edad recomendada a partir de los 5 años) atesoran nuevas preguntas: ¿De verdad es importante ganar el primer lugar y acumular medallas? ¿No es más satisfactorio poder contar con un buen amigo o con el apoyo de un hermano?

Por eso larga vida al Kraken y al futbol o al teatro con Kraken y futbol que inició su temporada en la Titería. Estará los sábados y los domingos a las 12hrs hasta el 26 de enero de 2020
En diciembre la última función es el domingo 15 y se retoma el sábado 11 de enero. (150 pesos la entrada).

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