Gregorio Torres Quintero fue un pedagogo e historiador mexicano; nacido el 25 de mayo de 1866 en Colima, México. Inició su carrera como docente a la temprana edad de 17 años; tras graduarse como preceptor del Liceo de Varones de Colima e impartiendo clases en este mismo estado.

Recibió una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Maestros, dónde se instruye bajo la tutela de Enrique C. Rébsamen; destacado educador de origen suizo, naturalizado mexicano. Fundó la Escuela Modelo del estado de Colima, dónde más adelante desempeñó como jefe de la Sección de Educación de la Secretaría de Gobierno. Durante este cargo, impulsó la Reforma Escolar Colimense para mejorar la infraestructura de las escuelas del estado.

Torres Quintero simpatizaba con la idea de hacer la enseñanza más amena para el alumnado, promoviendo un aprendizaje más intuitivo. Por poner un ejemplo; se opuso a la enseñanza de una historia filosófica en la educación primaria, la cual ponía énfasis en la memorización de datos. La alternativa de Torres Quintero fue un enfoque narrativo de la historia para estimular la atención de las infancias.

Algunos de sus aportes

Uno de sus aportes más notables, fue la elaboración de una ley promulgada en 1894 por el poder Ejecutivo; la cual determinó a la educación pública como laica, obligatoria y gratuita.

También diseñó un método de aprendizaje de lecto-escritura onomatopéyico basado en los sonidos de las palabras y sus componentes; muy ligado a la fonética. Este método fue esencial durante la alfabetización en México a inicios del siglo XX; además que sigue siendo vigente hasta la fecha.

Gregorio Torres Quintero consideraba que la educación debía adaptarse a las edades de las niñas y los niños; durante las cuáles tienen distintas necesidades de aprendizaje. Extendió su formación en el extranjero, para aplicar en México metódos pedagógicos de vanguardia; incluyendo al de María Montessori.

Entre sus textos para la educación primaria, se encuentran algunas adaptaciones de los mitos y acontecimientos históricos mesoamericanos. Sin embargo, esta exaltación del pasado chocaba con la visión de la época respecto a las lenguas indígenas; las cuales eran consideradas un retroceso en la conformación de la identidad nacional.


Con información de Psicología y Mente

Ilustración de portada: Eduardo Hernández Frías

Lee también:

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *