María Teresa de Landa y de los Ríos nació en la Ciudad de México en el año de 1910, en el seno de una familia aristocrática. Pasó a la historia por motivos muy particulares: fue la primer mexicana en ser elegida como representante de este país para el certamen de belleza Miss Universo; también fue la protagonista del último juicio oral con juzgado popular en México, el cual fue altamente mediático en su tiempo.

En el año 1928, el periódico Excélsior lanzó la convocatoria al primer certamen para coronar a Miss México; quién podría competir por el título de Miss Universo en Estados Unidos. Fueron los amigos de la joven quienes la postularon al concurso, a manera de juego en un principio.

De Landa no sólo se caracterizaba por su belleza física, si no también por destacar en sus estudios académicos; en un tiempo donde estudiar era algo poco común entre las mujeres. Cursó la preparatoria en la Escuela Normal y al momento que se postuló al certamen; estudiaba la carrera de odontología. En una entrevista para Excélsior señaló que las mujeres eran tan capaces de concluir una carrera como sus contrapartes masculinas.

Aunque quedó en el noveno lugar en el certamen de Miss Universo, celebrado en Galveston Texas; su presencia en los medios no pasó desapercibida y María Teresa recibió ofertas para incursionar en cine y publicidad; las cuales la joven rechazó. Esto, por la presión de su enamorado, el general Moisés Vidal Corro; con quién prometió casarse en cuanto volviera de Estados Unidos.

¿Pero cuál fue el crimen que llevó a a María Teresa de Landa ante la justicia?

María Teresa estaba profundamente enamorada de Moisés, quién ocultaba varios secretos; entre ellos, el haber combatido como contrarrevolucionario. Sin embargo, su omisión más grande fue no mencionar que tenía una esposa y dos hijas al momento de casarse con la primera Miss México.

Un día de agosto de 1929, la joven se enteró de esta situación a través del titular de un periódico; dónde la esposa de Vidal Corro – también llamada María Teresa – le acusaba de bígamo y pedía que ambos fueran procesados ante la justicia. Enfurecida ante esta traición; María Teresa de Landa tomó el revólver de Vidal Corro y disparó seis veces para “defender su honor”. O al menos esa fue la narrativa que impulsó su abogado defensor, José María Lozano.

Tanto la Fiscalía como algunos periódicos de la época, se empeñaron en desacreditar a De Landa por su participación en el certamen de belleza; y en particular por haber desfilado en traje de baño, cosa que definieron como impropia y poco recatada.

El jurado popular decidió absolver a la joven con base a los argumentos de la defensa; los cuáles victimizaban a De Landa y apelaban al concepto del “crimen pasional”; el cuál es muy cuestionable en la actualidad. La incursión de la joven como Miss México, su posición social y su apariencia son otros factores que también pudieron haber influido en la empatía del jurado; el cuál fue el último de carácter popular, para abrir paso a la profesionalización de los mismos.

Habiendo librado la cárcel, María Teresa de Landa se dedicó de lleno a los estudios académicos, titulándose, entre otras carreras, en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México; institución para la cuál después desempeñaría como docente de Historia hasta el año 1986. Falleció el 4 de marzo de 1992 en la Ciudad de México.


Con información de Instituto Nacional de Antropología e Historia, Con-temporánea – INAH y Pablo Rodríguez Jímenez (Universidad Nacional de Colombia)

Ilustración de portada: Eduardo Hernández Frías

Lee también:

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *